El Gran Chaco americano

Acción Clima Participativa

Este vídeo trata sobre el Gran Chaco y muestra a qué países abarca la región.

El Gran Chaco forma parte de la lista de las 24 zonas en alerta roja por deforestación en el mundo. Juntas, estas áreas perdieron más de 43 millones de hectáreas de bosque entre 2004 y 2017. Esto es según el informe de World Wildlife Fund, publicado en enero de 2021. Así, perdiendo un área de casi el doble de Buenos Aires cada mes, el Gran Chaco es una de las regiones más deforestadas del planeta.

Siendo un bosque seco con poca agua, el Gran Chaco no es tan colorido como otros bosques húmedos tropicales. No obstante, se trata del segundo bosque más grande de Suramérica, con una extensión de aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados. El Gran Chaco es mucho menos popular que el Amazonas, su vecino al norte. Sin embargo, ni sus características climáticas ni su baja popularidad significan que este ecosistema no sea rico en biodiversidad.

Por el contrario, el Gran Chaco es una de las regiones biogeográficas con mayor diversidad del planeta. Pero, la mayoría de los esfuerzos para controlar las pérdidas de bosque y hábitat natural no han tenido éxito hasta ahora. Si bien, la deforestación ha reducido en algunas zonas, más protección de los países soberanos es necesaria para conservar el equilibrio natural del Chaco.

El Gran Chaco americano está dividido entre varios países

Argentina

Argentina posee la mayor parte del Gran Chaco, con soberanía sobre el 62.6 por ciento del territorio. Esto es según Mapbiomas.  Particularmente, el Chaco argentino experimentó un proceso intensivo de deforestación y cambio de uso de la tierra en las últimas dos décadas. Este incremento en deforestación se debe a la expansión de la agricultura industrial y la producción ganadera.

El Gran Chaco llegó a ser el área más deforestada en el mundo. Sin embargo, este no es el caso actualmente, gracias a que la tasa ha reducido en algunas provincias del Chaco argentino desde 2004. A pesar de que muchos le atribuyen esta disminución a la Ley de Bosques, estudios recientes contradicen esta percepción. Efectivamente, esta ley fue reglamentada en 2009, y la desaceleración de la tala empezó a notarse cinco años antes.

La Ley de Bosques fue aprobada por el Congreso Nacional a finales del 2007. No obstante, su reglamentación demoró más de un año. Finalmente, ésta se llevó a cabo en 2009, tras reclamos de más de 70 organizaciones sociales, incluyendo la Fundación Vida Silvestre Argentina. A partir de allí, los gobiernos provinciales tienen que establecer e implementar procesos de planificación del uso de la tierra. Esto es con el fin de proteger sus bosques nativos y regular la expansión de la agricultura.

Pero, la deforestación en áreas protegidas continúa, y las categorías de bosque no se actualizan con base en su nivel actual de degradación. En total, las tres últimas décadas arrojan un saldo de ocho millones de hectáreas perdidas en el Gran Chaco argentino.

Deforestación en el Gran Chaco argentino

Mongabay

El Gran Chaco argentino sufre por las siguientes causas:

1) Expansión de la agricultura industrial

La agricultura industrial de gran y mediana escala es el impulsor más importante de la deforestación en el Chaco. En Argentina, esto aplica particularmente para el cultivo de soja. En este país, el cambio de uso de la tierra es especialmente sensible a los altos precios internacionales de productos agrícolas.

De esta manera, entre el 2000 y el 2019, el 16.4 por ciento de todo el Gran Chaco fue convertido en área agropecuaria. De este porcentaje, el 48 por ciento corresponde a desmonte para cultivos. Entre otros, el cultivo de soja tiene una incidencia en la dinámica del suelo chaqueño. De hecho, una hectárea de éste solo absorbe 30 milímetros de agua/hora cuando está cultivado con soja. En contraste, su capacidad aumenta a 300 milímetros de agua/hora en áreas de bosque.

2) Deforestación para la ganadería

En el Gran Chaco, se concentra el 87 por ciento de la deforestación total de Argentina. Esto es según el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. De ahí que, alrededor de cinco millones de hectáreas hayan sido destruidas desde el 2000. Desde este año, el área para usos agrícolas ha incrementado un 73.8 por ciento en todo el Gran Chaco. Teniendo en cuenta que el 52 por ciento de este incremento corresponde a pasturas, la ganadería se perfila como otro motor de la deforestación en esta región.

Finalmente, la tala para extraer madera es también una amenaza para el Gran Chaco. Incluso, las plantaciones de madera para pulpa continúan vinculadas a la conversión en el Chaco occidental argentino.

Deforestación en el Gran Chaco argentino en 2019

Mongabay

Paraguay

Paraguay llegó a tener la segunda tasa de deforestación más alta del mundo antes del 2004. Consecuentemente, con la Ley de Deforestación Cero del 2004 para proteger el Bosque Atlántico, los cultivos de soja se han trasladado hacia el Gran Chaco – principalmente en zonas que anteriormente se usaban para la cría de ganado. También, la ganadería se ha expandido masivamente en las zonas menos leñosas, como las sabanas del Chaco.

La actividad ganadera en el Chaco paraguayo tiene una categoría extensiva/semi-intensiva. Su carga animal promedio es de 4.6 hectáreas por animal. Luego, de los 30 ecosistemas amenazados en Paraguay, 19 se encuentran en el Gran Chaco. Esto es según la lista roja de ecosistemas del proyecto Acción Climática Participativa.

Deforestación en el Gran Chaco paraguayo

NASA

El 25.2 por ciento del territorio chaqueño está en Paraguay, de acuerdo con Mapbiomas. Esta es un área mucho menor que la del Chaco argentino. De todos modos, son estos dos países los que se disputan las tasas más altas de deforestación en el Chaco anualmente. Entre 2010 y 2013, se deforestaron más de un millón de hectáreas del Gran Chaco en Paraguay. Así mismo, otras 287.435 hectáreas más se perdieron en 2014.

Bolivia

Las tasas de deforestación en el Gran Chaco boliviano no son tan altas como las de Argentina y Paraguay. Entre 2010 y 2013, la deforestación en Bolivia no alcanzó las 100 mil hectáreas. Igualmente, este país posee un área menor de soberanía sobre el bosque chaqueño, que equivale al 12.2 por ciento del territorio. Esto es según Mapbiomas.

En los últimos 20 años, el Gran Chaco boliviano perdió 118 mil hectáreas de cobertura arbórea. Esto equivale a una disminución del ocho por ciento. Por otro lado, este desmonte de bosque generó 33.2 millones de toneladas de emisiones de CO₂e. Cabe resaltar que en Bolivia, permanece la última extensión del Chaco relativamente intacta: el Parque Nacional Kaa-Iya. Esta área se extiende a lo largo de 34 mil kilómetros cuadrados. Además, es adyacente a otros 19 mil kilómetros cuadrados de tierra nativa isoseña-guaraní.

El Gran Chaco boliviano

Nature & Culture International

Brasil

La porción del Gran Chaco que se extiende en territorio brasilero es muy pequeña, y abarca menos del uno por ciento. Esto es según Mabiomas. A 2016, no se detectaron actividades de deforestación en este sector. Pero, esto no significa que en Brasil no haya deforestación. Por el contrario, la actividad está concentrada, entre otros, en la selva amazónica. Allí, ya se han deforestado 800 mil kilómetros cuadrados, que enmarcan el 20 por ciento de los bosques del país.

La vida silvestre en el Gran Chaco está en peligro

El total de áreas protegidas en el Gran Chaco solo alcanzaba el nueve por ciento en 2009. En particular, apenas el 4.17 por ciento del Gran Chaco argentino está bajo algún tipo de protección ambiental hoy. Aún así, los gobiernos provinciales enfrentan dificultades para hacer cumplir la ley en ciertas zonas protegidas. Incluso, algunas provincias argentinas experimentaron un aumento en la deforestación después de que se aprobó la Ley de Bosques. Esto es particularmente relevante porque Argentina es responsable por más de la mitad del territorio chaqueño.

A causa de la pérdida de hábitat natural y el impacto del cambio climático en el Gran Chaco, la vida silvestre está en peligro. Expertos señalan que las sequías han empeorado. De hecho, este año, el río Paraná alcanzó su nivel más bajo en 77 años por la sequía. Este afluente es la segunda vía fluvial más larga de América del Sur y atraviesa Brasil, Paraguay y Argentina.

Sequía en el río Pilcomayo

Avax.News

Así mismo, los incendios forestales empeoran y se extienden de un país a otro. Por ejemplo, en agosto del presente año, una columna de fuego de ocho kilómetros avanzó de Bolivia a Paraguay. Las llamas pusieron en riesgo la biodiversidad en diferentes parques naturales del Chaco paraguayo.

Los árboles y los bosques son esenciales en la lucha contra el cambio climático. No obstante, en las últimas dos décadas, el Gran Chaco acumula una pérdida neta de vegetación natural de casi nueve millones de hectáreas. Esto significa que el bosque no se está recuperando a la misma velocidad con que se tala. Por consiguiente, se disminuye la capacidad del bosque para absorber CO2, causante del calentamiento del planeta. De manera que, al dejar más árboles en pie, los países del Gran Chaco también le brindan una oportunidad a las especies y a la sociedad. En primer lugar, de conservar el equilibrio natural y preservar los ecosistemas. En segundo lugar, de lidiar y ser más resilientes ante los efectos del cambio climático.

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