Jaguar en árbol

 
Este vídeo muestra lo que está pasando con la fauna del Gran Chaco argentino.
No tan popular y extenso como el Amazonas, pero igual de importante, Gran Chaco es el segundo bosque más grande de Suramérica. En él, existe un ecosistema biodiverso único, que se extiende a lo largo de 725.000 kilómetros cuadrados. Con esta extensión, Gran Chaco es el hábitat natural de una amplia gama de vida silvestre. El jaguar, el puma, el armadillo gigante, el oso hormiguero espinoso y el agutí son algunas de las especies más grandes allí presentes. También, lo son el venado palustre, el pecarí, el capibara, numerosos gatos monteses y el guanaco.

En total, Gran Chaco aloja 150 especies de mamíferos. Además, en las diferentes áreas de este bosque viven 500 especies de aves y 220 especies de reptiles y anfibios. Así, Gran Chaco está formado por diversos hábitats, incluidos bosques, sabanas, pastizales y humedales que dan soporte a todo un extenso ecosistema.

¿Dónde queda el Gran Chaco argentino?

Gran Chaco se extiende a lo largo de cuatro países: Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil. No obstante, el 60 por ciento del área de este bosque se ubica en territorio argentino. De acuerdo a su ubicación, el Gran Chaco argentino ha adquirido diferentes denominaciones. De esta manera, el sector occidental de la región norte, donde el bosque alcanza la frontera internacional hacia Paraguay, es llamado Chaco Boreal.

Igualmente, el sector argentino entre el río Pilcomayo y el río Bermejo se conoce como el Chaco Central. Finalmente, el área hacia el sur, hasta llegar a las Pampas, es denominada el Chaco Austral. En general, el Gran Chaco argentino tiene un clima subtropical caracterizado como uno de los climas más cálidos de América Latina. Es así, que gran parte de esta región está cubierta por vegetación espinosa y está sujeto a inundaciones en verano.

¿Quiénes conviven con la fauna y los pueblos indígenas de esta región?

Por las condiciones climáticas desafiantes propias de la región, el Gran Chaco es una de las zonas menos habitadas de Argentina. Aún así, alrededor de nueve millones de personas, incluyendo comunidades indígenas, conviven con la fauna y la vegetación de este bosque. Por un lado, Gran Chaco apoya la vida de las comunidades locales, la seguridad alimentaria y el desarrollo económico. Por el otro, esta ecorregión contribuye a la mitigación y adaptación al cambio climático y la regulación del agua.

El ecosistema de los pueblos indígenas

Incluso, algunas de las últimas tribus cazadoras-recolectoras llaman hogar al Gran Chaco. De este modo, las comunidades indígenas y otros residentes de la región dependen del ecosistema de bosques y sus áreas adyacentes para su sustento. De igual manera, éste es esencial para la supervivencia de la vida silvestre.

La biodiversidad en el Gran Chaco Americano

Sin embargo, la biodiversidad en este bosque se está reduciendo a un ritmo alarmante y muchas especies endémicas hoy se encuentran en peligro de extinción. De hecho, sin acciones de conservación, más de la mitad de todas las aves y el 30 por ciento de todos los mamíferos del Chaco se habrán extinguido en 10 a 25 años. Esto, según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad Humboldt de Berlín.

El oso hormiguero en el Gran Chaco Americano

foto del oso hormiguero en el Gran Chaco americano

El emblemático oso hormiguero gigante, que forma parte de la vida silvestre del Gran Chaco, es actualmente catalogado como una especie vulnerable. Esto, según la Lista Roja de los Mamíferos de Argentina y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Estudios muestran que la ocupación del Yurumí, como también se conoce al oso hormiguero gigante, ha disminuido en un área aproximada de 100 mil kilómetros cuadrados. Así mismo, los resultados arrojan que la reducción de la especie se viene dando desde 1985, pero se ha agudizado en las últimas décadas, a partir del 2000.

Al igual que el oso hormiguero gigante, muchas otras especies han reducido drásticamente en número en el Gran Chaco americano. El tapir amazónico, el pecarí, la corzuela, la charata y el jaguar forman parte de las especies objeto de permanente búsqueda. Incluso, de este último, solo se cuentan 20 ejemplares en la región.

foto de Pecarí

Deforestación en América del Sur: El Gran Chaco

Los bosques representan el 31 por ciento de la superficie terrestre del planeta. Sin embargo, en ellos vive el 80 por ciento de las especies terrestres del mundo. América del Sur es una región rica en biodiversidad y es la casa del bosque húmedo más grande del mundo: el Amazonas. Pero esta riqueza está amenazada por la deforestación. De hecho, alrededor del 17 por ciento de este bosque ha sido deforestado en los últimos 50 años. Además, el Amazonas se proyecta como la región con mayor estimación de pérdida – más de un cuarto de su extensión – si esta tendencia continúa.

El Gran Chaco, el bosque seco más grande de la región, sufre el mismo problema. Entre 2010 y 2012,  Gran Chaco perdió vegetación nativa a una tasa promedio de más de un acre por minuto. Esto, en Argentina, Paraguay y Bolivia, los tres países que comparten la mayor parte de esta ecoregión.

Lo que es peor, para el 2030, se proyecta que el Gran Chaco perderá millones de acres adicionales. Los bosques del Chaco han sido reemplazados gradualmente por tierras de cultivo – principalmente soja – y ranchos de ganado en las últimas décadas. No obstante, el bosque está desapareciendo aún más rápido en años recientes. Esto es, en parte, debido a que avances tecnológicos han hecho que el cultivo en áreas más secas y menos productivas sea más viable.

Deforestación en el sector argentino del Gran Chaco

mapa del Gran Chaco Diciembre 2000

Gran Chaco argentino. Diciembre del 2000. Foto: NASA

La expansión agrícola, impulsada por la ganadería y la producción de soja, es la mayor amenaza para los ecosistemas naturales del Gran Chaco en Argentina. En este país, alrededor del 25 por ciento de su área ha sido deforestada, mayormente en los últimos 20 años. La tala, en ocasiones realizada de forma ilegal, es una amenaza para los diversos paisajes del Gran Chaco. Aproximadamente, 12,4 millones de acres – cinco millones de hectáreas – han sido talados en las últimas dos décadas.

Así mismo, las plantaciones de madera para pulpa continúan vinculadas a la conversión del Chaco occidental argentino. Gran Chaco está entre los ecosistemas más deforestados del mundo. A este ritmo, es probable que este bosque se transforme en tierra para agricultura, según observaciones y tendencias regionales recientes.

mapa del Gran Chaco Diciembre 2019

Gran Chaco argentino. Diciembre del 2019. Foto: NASA

El saldo de esta acelerada expansión de la agricultura se traduce en la destrucción del hábitat de la vida silvestre del Gran Chaco. “En la zona de Villa Bermejito ya no se ven ñandúes o armadillos peludos andinos. Los monos aulladores negros están muriendo porque los algarrobos donde vivían fueron talados y las plantas que comían están disminuyendo. Además, los pumas están cazando cabras y potros porque necesitan refugiarse en las pocas áreas donde no hubo deforestación”. Así lo expone Daniel Liberatti, residente del Parque Nacional El Impenetrable y miembro de un grupo nacional de agricultores.

La extinción de la fauna puede ser gradual o inmediata

foto de ciervo

Foto: Todo Uruguay

Pero los riesgos de la deforestación no solo encierran la pérdida de hábitat natural. También, lo son los cambios en las características naturales del suelo y alteraciones en la dinámica hidrológica y climática del bosque. Consecuentemente, estudios ambientales muestran que la magnitud de la perturbación del hábitat impacta el ritmo con el que las especies responden a la transformación del ecosistema.

En otras palabras, en Argentina, se pronostica una deuda de extinción más alta en áreas donde la deforestación ha sido más drástica recientemente. Deuda de extinción significa que las especies continúan tratando de adaptarse a las nuevas condiciones del ecosistema. No obstante, al no lograrlo, éstas se extinguen después de algunos años.

foto de Zorro del Gran Chaco

Foto: Rough Guides

En suma, la agricultura es responsable del 80 por ciento de la pérdida de hábitat en todo el mundo. A su vez, la pérdida de hábitat es la principal causa de extinciones locales en el Gran Chaco argentino. Al mismo tiempo, la agricultura es causante de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. Luego, las variaciones climáticas también contribuyen a la pérdida de la biodiversidad.

La importancia de la región chaqueña

Tanto la flora y la fauna de los bosques, como las personas sufren el impacto de la deforestación. Si la forma en que actualmente se produce la mayor parte de los alimentos genera detrimento en la biodiversidad e impacta el cambio climático, algo tiene que cambiar.