Información del bosque chaqueño

The Nature Conservancy

Gran parte de la información del bosque chaqueño disponible actualmente está relacionada con la necesidad urgente de protegerlo. El Gran Chaco es un bosque seco y, por ello, es en muchas ocasiones subestimado. Aún así, desde los ríos que lo recorren hasta el tipo de árboles que crecen en sus suelos, el bosque ha impulsado la economía y el desarrollo. Pero, el aprovechamiento de los recursos naturales en esta región a menudo se lleva a cabo de forma desequilibrada, como si se tratase de un recurso inagotable. Así, cabe preguntarse: ¿Qué caracteriza al bosque chaqueño y vale la pena protegerlo?

Información del bosque chaqueño: Cuerpos hídricos

Los cuerpos hídricos de la ecorregión del Chaco adquieren diversas formas. Pantanos, lagunas, canales trenzados, bancos de arena y pastizales inundados estacionalmente son algunas de ellas. Muchos de estos cuerpos hídricos se crean a partir del desbordamiento de los ríos en épocas lluviosas.

En particular, el río Paraguay es el principal afluente canalizador de agua dulce del bosque chaqueño. Los ríos Bermejo y Pilcomayo, que también atraviesan por el Gran Chaco, son los afluentes más grandes que desembocan en el río Paraguay. Al mismo tiempo, éste desemboca sobre el segundo río más largo de Suramérica: el río Paraná.

¿Cuáles son las mayores diferencias entre los ríos Paraguay y Paraná?

Una de las principales diferencias entre estos dos ríos de la región del Chaco es su longitud. Después del Amazonas, el Paraná es el río más largo de Suramérica con 4.880 kilómetros. En contraste, el río Paraguay se extiende a lo largo de 2.550 kilómetros y ocupa el quinto lugar. Mientras que el río Paraguay define parte de la frontera de Paraguay con Brasil, el río Paraná marca los límites con Argentina.

gráfico sobre Paraná

Por otro lado, el río Paraná es mucho más explotado para la generación de energía a través de hidroeléctricas. De hecho, solo Brasil tiene alrededor de 46 represas operando, emplazadas sobre este afluente. Como resultado, en territorio brasilero, su cauce luce más como una sucesión de lagos que como un río.

¿Cómo afecta el clima a estos afluentes y a la población que se beneficia de ellos?

Río Paraguay

Río Paraguay

Juntos, estos dos afluentes forman la hidrovía Paraguay-Paraná, que permite la navegación entre puertos de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Contar con la posibilidad de navegar los ríos es clave para estos países. En particular, Bolivia y Paraguay dependen de los afluentes para su comercio marítimo, pues no tienen una salida directa al mar para importar y exportar. Por lo tanto, los bajos niveles de los ríos, a causa de la agudizada sequía que los golpea en años recientes, tienen un alto impacto en la economía. Por ejemplo, Argentina ya acumuló pérdidas de USD $620 millones en exportaciones de harina y aceite de soja, a dos meses de finalizar el 2021.

Así mismo, la generación de energía hidráulica en la región disminuyó un 28 por ciento desde el 2019. Esto llevó a recurrir a combustibles fósiles – que generan más emisiones de CO2 – para suplir el déficit. La principal causa asociada a la severidad de las sequías es la alteración de los patrones de lluvia, debido al calentamiento global y la deforestación en la Amazonía. Entre otros roles esenciales, los bosques ayudan a mantener el régimen hídrico. Por esta razón, resulta estratégico dejar los árboles en pie en una región donde el agua es escasa.

Energía hidráulica

Información del bosque chaqueño: Vegetación leñosa

No todo el Gran Chaco americano es área de bosque. La ecorregión también tiene extensas áreas de sabanas con vegetación no leñosa. Sin embargo, el ambiente boscoso es predominante. De hecho, éste comprende alrededor de 800 mil de los 1.1 millones de kilómetros cuadrados que abarca el Chaco en total. La mayor parte de esta área boscosa se ubica en Argentina y Bolivia. Ambos países alojan alrededor de 350 mil kilómetros cuadrados de bosque chaqueño. En contraste, la zona leñosa del Gran Chaco es más reducida en Paraguay, donde se extiende a lo largo de 100 mil kilómetros cuadrados.

El Chaco es ciertamente un bosque seco y, por lo tanto, la vegetación es del tipo xerófilo. En breve, esto significa que los árboles están adaptados a vivir en condiciones de escasez de agua. Estudios del bosque chaqueño argentino demuestran que la mayoría de la vegetación es decidua, es decir, que pierde su follaje durante las épocas de sequía. Esto ayuda a que las plantas retengan agua y puedan sobrevivir dichos períodos. No obstante, los árboles predominantes son del tipo semideciduo a siempreverde, tales como el quebracho. Esta especie, comunidad climax del bosque chaqueño, no pierde sus hojas durante el invierno.

El quebracho y su contribución a la economía de Argentina

La explotación de quebracho en el bosque chaqueño fue una importante actividad económica en Argentina desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Por un lado, la madera del quebracho es una de las más resistentes del mundo. Por el otro, el tanino que se extrae de él se emplea para el curtido y la producción de cuero.

Tronco de quebracho

Esta actividad forestal llegó a ser tan rentable, que se extrajeron alrededor de 350 millones de toneladas de madera de quebracho colorado. Esto es si se suman todos sus usos, incluyendo la fabricación de postes y vías de ferrocarril, en un período de 75 años.

Sin embargo, dichos niveles de producción significaron una pérdida equivalente a 100 mil kilómetros cuadrados de bosque en Argentina. En particular, en la provincia de Santiago del Estero, se cortaron alrededor de 200 millones de árboles de quebracho colorado y blanco durante la primera mitad del siglo XX.

¿Qué distingue a la región de Santiago del Estero?

Santiago del Estero es una de las tres provincias argentinas cuyo territorio está totalmente cobijado dentro del Gran Chaco. Esto significa acceso directo a todos los beneficios que el bosque y la vegetación chaqueña ofrecen. Sin embargo, ello también implica la necesidad de adaptación al clima de esta región.

Consecuente con el clima chaqueño, Santiago del Estero es una región semi-árida de 137 mil kilómetros cuadrados aproximadamente, en el noroeste de Argentina. Por su extensión, Santiago del Estero ocupa el octavo lugar entre las 23 provincias de este país. Aún así, su número de habitantes no llega a los 800 mil, de acuerdo con el último censo nacional disponible.

No obstante, el reducido número de habitantes no significa que en la región no se haga un uso extensivo de los recursos naturales. Verbigracia, sus principales actividades productivas están todas conectadas con la naturaleza. Por ejemplo, la actividad agrícola se expande a lo largo de 24 mil kilómetros cuadrados, casi la mitad correspondiente al cultivo de soja. En esta región, la agricultura permanente es rentable gracias a la irrigación con agua proveniente de los ríos Salado y Dulce.

Por otro lado, en la región, hay un promedio de 2.7 millones de cabezas de ganado que requieren pasto y agua. De este total, más de la mitad son cabezas bovinas. Otras actividades económicas de la provincia son la minería, el turismo, la producción de biocombustibles, y la administración y conservación del bosque. Esta última genera más de 3.000 empleos directos.

Información del bosque chaqueño: ¿Qué área en Santiago del Estero se encuentra protegida?

En Argentina, cada provincia debe contar con un proceso de ordenamiento territorial de los bosques nativos (OTBN). En pocas palabras, este proceso divide los bosques en tres categorías: roja, amarilla y verde. La categoría roja hace referencia a bosques con total protección que deben permanecer intocables. Por otro lado, la categoría amarilla representa zonas con mediano valor de conservación. Es decir, zonas que pueden estar degradadas pero que pueden recuperarse para aprovechamientos sostenibles. Finalmente, están las zonas verdes que son áreas de bosque susceptibles de ser deforestadas total o parcialmente.

Ordenamiento territorial de los bosques nativos

En Santiago del Estero, algo más de 10.400 kilómetros cuadrados corresponden a bosques de categoría roja. Así mismo, alrededor de 56.400 kilómetros cuadrados corresponden a bosques de categoría amarilla. El área de bosque en categoría verde es más reducida y comprende 9.500 kilómetros cuadrados aproximadamente. Pero, esta diferenciación no ha impedido la tala del bosque chaqueño protegido. De hecho, un tercio del desmonte, equivalentes a 186 kilómetros cuadrados, tuvo lugar en zonas protegidas durante el 2019. Consecuentemente, Santiago del Estero es la provincia con mayor deforestación en las últimas dos décadas.

Deforestación en el bosque chaqueño

Greenpeace

¿Cuál es el mayor peligro para la región chaqueña?

La degradación del bosque chaqueño hoy, que otrora fue resultado de la explotación de quebracho, se debe a la expansión agrícola y ganadera. Lo que ocurre en Santiago del Estero no es una realidad distante a lo que ocurre a lo largo de toda la región chaqueña. La pérdida neta de vegetación en los últimos 20 años es cercana a los 90 mil kilómetros cuadrados. Esto es un área similar al total del bosque chaqueño paraguayo.

La pérdida neta de vegetación

De una forma u otra, las actividades productivas en esta región se benefician de y conectan con el bosque. Éste proporciona protección del suelo, suministro de agua dulce, regulación del régimen hidrológico y captura, y almacenamiento de carbono. Incluso, las emisiones por el desmonte del bosque chaqueño y el cambio de uso del suelo son similares en magnitud a las de muchos bosques tropicales. Esto es a pesar de que los bosques secos tienden a ser menos densos en carbono.

Información del bosque chaqueño: Vida silvestre

Además, aunque comúnmente menos biodiversos que los bosques tropicales, los bosques secos albergan una amplia gama de vida silvestre. En el Gran Chaco habitan 3.400 especies de plantas, 500 especies de aves, 150 especies de mamíferos, 220 especies de reptiles y anfibios y 16 especies endémicas de peces.

Jaguar - Información del bosque chaqueño

Sin embargo, los bosques secos como el chaqueño son más sensibles a incendios, por lo que se requieren áreas más extensas de bosque intacto para absorber eventos de gran escala. También, la deforestación tiene un efecto mayor sobre este tipo de bosque, por lo que su restauración, aunque posible, representa un desafío mayor.

El bosque chaqueño provee importantes servicios ecosistémicos para la sociedad, y protegerlo significa garantizar la continuidad de las actividades productivas. Entre otros, el impacto del cambio climático sobre los ríos de la región hace más importante la función de regulación hídrica del bosque. Sin embargo, los niveles de deforestación en zonas como Santiago del Estero son preocupantes e, incluso, arrojan desmontes en áreas protegidas. Teniendo en cuenta que restaurar un bosque seco como el chaqueño es un reto complejo, vale la pena conservarlo, y preservar la vida y el bienestar que éste provee.