Una empresa chilena crea vasos con vidrio reciclado: llevan producidos más de 2 millones
En Green Glass fabrican entre 30.000 y 40.000 vasos por mes a partir de vidrio reciclado y trabajan con recicladores urbanos de zonas vulnerables.
En Green Glass fabrican entre 30.000 y 40.000 vasos por mes a partir de vidrio reciclado y trabajan con recicladores urbanos de zonas vulnerables.
En Chile se generan anualmente cerca de 750 mil toneladas de vidrio y se estima que 500 millones de envases llegan a la basura. Los números podrían ser más altos, pero existe Green Glass, una empresa disruptiva que se abre paso con su propuesta de economía circular e impacto social.
Su fundador es Óscar Muñoz, un emprendedor que no se dejó rendir cuando a su profesor de la universidad y sus compañeros les pareció demasiado absurda la idea de convertir en vasos la inmensa cantidad de vidrio que terminaba en los vertederos.
Para Óscar, sin embargo, el deseo era más fuerte. Tenía 18 años y soñaba con crear una empresa que no destruyera el planeta. Para su proyecto, materia prima habría de sobra. Hoy, tras un arduo esfuerzo lleno de horas de trabajo sobre la espalda, en condiciones inestables, dando pasos adelante y hacia atrás, puede decir que Green Glass es una de las mejores 100 empresas de Chile.
“Es un proyecto que busca hacer que cada vaso del mundo sea de botella”, define este joven chileno. Hasta ahora, Green Glass lleva producidos más de 2 millones de vasos de vidrio reciclado.
El número es altísimo, aunque su fundador sabe que esa cifra no llega a ser ni lo que se produce en un día de cualquier fábrica de vidrio en el país. Eso arroja una sola conclusión: la cantidad de basura que se genera es monumental. Y todavía hay mucho trabajo por hacer.

Recicladores urbanos, eslabón fundamental en la cadena del vidrio reciclado
Esta innovadora empresa social se mueve entre márgenes sostenibles que buscan ofrecer respuestas a los desafíos actuales. Para empezar, su fábrica (ubicada en Santiago, ciudad capital) cuenta con paneles solares que permiten reducir el uso de electricidad y apostar a la energía limpia.
Pero además, para Green Glass hay un actor fundamental que le da vida a su proyecto. Trabajan con recicladores de base, que son quienes les proveen gran parte de las botellas de vidrio con las que trabajan.
“Hemos querido que la gente sepa que lo más significativo es cuando alguien se lleva un vaso que viene del origen más humilde. Es un ciclo muy bonito que no todos entienden y no todos valoran, pero nosotros ponemos al reciclador en el centro”, explica Óscar Muñoz.
Así, impulsan un sector social todavía invisibilizado pero que cumple un rol clave en la gestión de desechos urbanos con consecuencias ambientales positivas y productivas. Con más de 20 millones de recicladores llevando adelante jornadas exhaustivas de trabajo en todo el mundo, esta población lucha por un reconocimiento digno y por alcanzar normas que regulen y formalicen su tarea.
El resto de la materia prima la reciben a través de acuerdos con otras empresas, hoteles o restaurantes. Sin embargo, aclaran: “Preferimos 1000 veces más un vaso hecho de una botella recuperada por un cartonero en la población más peligrosa de Chile que un vaso fancy de una botella de hotel”.
Cómo es el proceso de fabricado de vasos con vidrio reciclado
La etapa de producción de Green Glass, con la que fabrican entre 30.000 y 40.000 vasos por mes, está compuesta de varias etapas.
Lavado de botellas
Dado que muchas botellas llegan a la fábrica sucias, etiquetas adheridas y restos de otros materiales, el primer paso es dejarlas en remojo. Una vez hecho eso, se quitan las etiquetas y se limpian las botellas por dentro.
Corte de botellas
Una vez limpias, pasan al proceso de corte. A lo largo del tiempo, han perfeccionado una técnica que permite cortar las botellas a una altura uniforme y con la menor pérdida de material posible.
Pulido general
El corte puede dejar imperfecciones en el borde del prototipo de vaso. Por eso es menester suavizarlo, y es así que pasa por cuatro instancias de lijado en distintas máquinas. Este paso es clave para garantizar seguridad y calidad del producto final.
Pulido interior
Esta etapa requiere de un minucioso trabajo que permite lograr una terminación suave y curvada, y es una labor que llevan a cabo operarios capacitados durante años. Los llaman pulidores.

Créditos: Green Glass
Fuego
El contorno del vaso termina de conformarse adecuadamente con calor. Usan un soplete de fuego directo que le da una terminación más homogénea y suave.
Ilustración
Para Green Glass es muy importante esta etapa. El diseño de sus productos está especialmente enfocado en los gustos de los consumidores, para que cada elemento tenga un carácter único.
“Buscamos qué cosas son las que la gente ama para poder ponerlo en los vasos. Y hacerte vasos de profesiones, de tus series favoritas o pintores favoritos. Siempre hay algo que amas, nosotros vamos a tratar de tenerlo en un vaso”, dice Óscar Muñoz.
Pintado
Es el paso más complejo. Aquí hay que inmortalizar sobre el vidrio, con precisión y habilidad, el diseño creado.
Horno
Como última instancia, el producto se lleva a un horno con una temperatura que solo ellos conocen, y que sirve para vitrificar la pintura y fijarla al vidrio de forma permanente.
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