Transición energética en América del Sur: qué se necesita para que sea una realidad
Para avanzar en la transición energética en América del Sur se necesita modificar la matriz productiva e invertir en infraestructura.
Para avanzar en la transición energética en América del Sur se necesita modificar la matriz productiva e invertir en infraestructura.
La transición energética en América del Sur está en camino. La región es una potencia silenciosa en la producción de energías renovables: más del 80% de su electricidad proviene de fuentes limpias, y sus costos de generación tanto solar como eólica son de los más competitivos del mundo.
Pero hay un problema. Para alcanzar verdaderamente todo su potencial, que le traería innumerables beneficios, es necesario que modifique su matriz productiva, que invierta en infraestructura y que lo haga de la mano con una mayor integración regional.
Este panorama refleja el informe Perspectiva de transición energética regional de América del Sur, un trabajo que realizó el IRENA -Agencia Internacional de Energías Renovables, por sus siglas en inglés-, en colaboración con el BID, OLADE y CEPAL.
Transición energética en América del Sur: una potencia renovable con potencial sin explotar
El documento plantea que la región enfrenta una decisión estratégica; continuar con las políticas actuales o acelerar el paso hacia un escenario de descarbonización profunda alineado con el Acuerdo de París.
Bajo un panorama ideal pero a la vez real y concreto, que define como Escenario de Energía Descarbonizada -DES-, la participación de renovables en la generación eléctrica sudamericana podría alcanzar el 98% para 2050 y transformar por completo sectores como el transporte, la industria y la construcción.
“La transición energética de Sudamérica no solo es imparable, sino que representa una oportunidad única para que las empresas y la sociedad impulsen la industrialización verde y desencadenen el crecimiento”, indicó Francesco La Camera, director general de IRENA.
Pero fue claro: “Solo con conexiones a la red más sólidas e importantes inversiones para electrificar los hogares, el transporte y la industria”, señaló.

La transición energética requiere más inversión en infraestructura
El desafío es financiero y estructural. El informe muestra que América del Sur debería movilizar unos 500.000 millones de dólares anuales en inversiones y costos, muy lejos de los 58.000 millones de las inversiones que capta actualmente. Este último número parece grande, pero no lo es: la cifra representa apenas el 2,5% del total mundial destinado a transición energética.
Y si el primero, los 500.000, sí parecen exorbitantes, en realidad tiene una contracara: los beneficios superarían ampliamente ese costo de inversión -en la construcción redes eléctricas, almacenamiento, modernización industrial y producción de biocombustibles-.
En el escenario más ambicioso, el PBI regional crecería en promedio un 1,1% por año desde ahora hasta 2025, siempre y cuando el escenario se desarrolle en un marco de políticas planificadas.
Además, el sector energético podría generar más de 12 millones de empleos nuevos, impulsados por las renovables, eficiencia energética y nuevas cadenas de valor asociadas a la electrificación y las tecnologías verdes.
“Este cambio abre enormes oportunidades para construir cadenas de suministro locales resilientes, impulsar la manufactura y crear empleos de alta calidad en el sector de las energías renovables, las redes eléctricas y las tecnologías limpias”, dice Francesco La Camera.
“A medida que disminuyen los empleos en el sector del petróleo y el gas, los nuevos empleos en energías limpias compensarán con creces la diferencia. La transición también implica una menor dependencia de los combustibles fósiles, una mayor seguridad energética y una balanza comercial más sana”, añade.
Cómo implementar un plan regional: la hoja de ruta de IRENA
Para impulsar los factores clave de éxito, IRENA propone poner en marcha un plan de acción regional con siete medidas centradas en el sector energético.
Estas iniciativas buscan acelerar la implementación de la ruta de descarbonización hacia el escenario potencial (DES), al mismo tiempo que fomentan nuevas inversiones en América del Sur y aprovechan las ventajas comparativas de la región. El informe las desarrolla en profundidad, pero en una enumeración rápida son:
- Establecer marcos y mecanismos regionales para reducir el costo del capital y mitigar los riesgos de las inversiones en infraestructura sostenible.
- Avanzar en la implementación de un mercado eléctrico regional integrado, respaldado por una planificación coordinada de redes y mecanismos de subastas armonizados.
- Establecer un plan regional para la cadena de suministro solar y eólica.
- Coordinar la producción de hidrógeno verde.
- Desarrollar e implementar estrategias regionales de industrialización verde, incluyendo minerales críticos, metales sostenibles y corredores logísticos resilientes.
- Desarrollar una estrategia regional de biocombustibles sostenible y coordinada para optimizar la reconversión de activos fósiles existentes y fortalecer la seguridad del suministro de combustibles.
- Crear un polo regional de eficiencia energética y eficiencia de materiales.
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