Soluciones basadas en la naturaleza: se destinan más recursos a degradar el ambiente que a protegerlo
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente concluye que el mundo destina pocos recursos a soluciones basadas en la naturaleza.
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente concluye que el mundo destina pocos recursos a soluciones basadas en la naturaleza.
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente -PNUMA-, concluye que el mundo destina mucho más dinero a actividades que degradan el ambiente que a aquellas que buscan protegerlo o restaurarlo, conocidas como soluciones basadas en la naturaleza.
Se trata del informe State of Finance for Nature 2026, en donde el PNUMA relevó flujos financieros -inversiones- globales que están relacionados con la naturaleza y encontró un marcado desequilibrio.
El estudio advierte que en 2023 se movilizaron alrededor de 7,3 billones de dólares hacia sectores que tienen impactos negativos sobre los ecosistemas. Por el contrario, la inversión de soluciones basadas en la naturaleza -NbS, por sus siglas en inglés- fue de tan solo 220 mil millones de dólares. Para tomar dimensión, la brecha puede exponerse así:
Por cada 1 dólar invertido en proteger la naturaleza, más de 30 dólares se destinan a actividades que la degradan.
Qué son las soluciones basadas en la naturaleza
Las soluciones basadas en la naturaleza -NbS- son acciones destinadas a proteger, restaurar o gestionar de forma sostenible los ecosistemas para enfrentar problemas ambientales y sociales. Incluyen iniciativas como la restauración de bosques, la recuperación de humedales, la agricultura regenerativa o la gestión del agua, entre otras.
Se trata de apoyarse en la naturaleza para encontrar soluciones a distintas problemáticas. Es un modelo muy utilizado por comunidades en riesgo para fortalecer la resiliencia ante impactos climáticos, como sequías o inundaciones.

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Energía, industria y servicios: los principales destinos del financiamiento perjudicial
El documento de PNUMA explica que urge revertir esta tendencia financiera para enfrentar la crisis ambiental. El modelo actual, basado en la extracción y el uso intensivo de los recursos como si fueran infinitos, profundiza la degradación de los ecosistemas.
“Casi la mitad de la economía mundial depende significativamente de la naturaleza y, aun así, gobiernos, empresas y el sistema financiero siguen erosionando nuestro capital natural colectivo”, sostiene Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.
Según el estudio, gran parte del financiamiento perjudicial para la naturaleza proviene del sector privado. De los 7,3 billones de dólares identificados, unos 4,9 billones de dólares corresponden a inversiones privadas, mientras que el resto proviene de subsidios y políticas públicas que incentiva actividades con impactos negativos sobre los ecosistemas.
Estas inversiones están fuertemente concentradas en algunos sectores económicos. Entre ellos, los más relevantes son:
- Servicios públicos -electricidad, agua, gas-: 1,6 billones
- Industria -automotriz, acero, plástico, químicos: 1,4 billones
- Energía -carbón, petróleo, gas-: 0,7 billones
- Materiales básicos -metales, minerales-: 0,7 billones
Estos sectores suelen requerir grandes volúmenes de infraestructura, energía o extracción de recursos naturales, lo que aumenta su impacto sobre el ambiente.
El informe señala, además, un dato importante: muchas inversiones privadas continúan siendo incentivadas indirectamente por políticas públicas que abaratan costos de actividades intensivas en recursos naturales, como el uso de agua o energía.
Los subsidios públicos negativos para el ambiente alcanzaron 2,4 billones de dólares
Y si del sector público se trata, aquí los gobiernos también tienen su cuota de responsabilidad financiera. Según PNUMA, los subsidios públicos perjudiciales para el ambiente alcanzaron aproximadamente 2,4 billones de dólares en 2023.
Una porción significativa de los subsidios va a parar directamente a los combustibles fósiles, pero no solo. También a:
- Agricultura
- Agua
- Transporte
- Pesca
- Combustibles fósiles
Son incentivos que han sido diseñados originalmente para estimular estas actividades y, como fin último, promover el crecimiento económico. No obstante, en la práctica terminan fomentando modelos de producción y consumo que aceleran la degradación ambiental.
Para el PNUMA es fundamental reformar o redirigir estos subsidios; sería una estrategia muy efectiva para limitar las inyecciones de dinero hacia actividades perjudiciales y, como contrapartida, aumentar los recursos disponibles para proteger la biodiversidad.

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Los 571 mil millones que estima PNUMA para 2030
Las inversiones en soluciones basadas en la naturaleza han crecido sustancialmente en los últimos años, pero siguen siendo insuficientes y, además, extremadamente pequeñas frente a las otras inversiones. Queda claro entonces que deben aumentar significativamente para alcanzar metas internacionales, como el Acuerdo de París.
Según el estudio, la inversión anual global en soluciones basadas en la naturaleza debería ser de unos 571 mil millones para 2030, lo que implica más que duplicar los niveles actuales.
Entre otras áreas, esta inyección financiera debería reforzar la restauración de bosques, la protección de ecosistemas costeros y la agricultura regenerativa. Los beneficios son claros y alcanzables:
- Generación de empleo
- Mejora de seguridad alimentaria
- Fortalecer la resiliencia al cambio climático
PNUMA habla de un gran giro en las finanzas globales. Uno que permita redirigir capital desde actividades que dañan la naturaleza hacia inversiones que la restauren y la protejan.
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