Reforestación de chinampas en México: una recuperación ambiental y cultural
El ecosistema de las chinampas en México enfrenta una crisis profunda. Diversas organizaciones buscan restaurar su equilibrio ecológico.
El ecosistema de las chinampas en México enfrenta una crisis profunda. Diversas organizaciones buscan restaurar su equilibrio ecológico.
Al sur de la Ciudad de México, en Xochimilco, entre canales y vegetación flotante, sobreviven las chinampas, un sistema agrícola ancestral que ha sostenido la vida y la cultura de generaciones enteras.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, estas islas artificiales, construidas con técnicas prehispánicas, no solo representan una herencia agrícola única en el mundo, sino que también son el hábitat natural del ajolote mexicano, una especie anfibia emblemática en peligro de extinción.
El ecosistema de las chinampas enfrenta una crisis profunda. La contaminación, la urbanización descontrolada, el turismo no regulado y la introducción de especies invasoras han deteriorado gravemente la calidad del agua y la biodiversidad local. Y han puesto al ajolote al borde de su desaparición.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) mantiene investigaciones desde hace años, a partir de las que advierte el problema y ha llevado adelante diversas iniciativas de restauración y protección.
Restaurar el equilibrio ecológico en las chinampas
En este contexto, diversas organizaciones y colectivos han comenzado a articular esfuerzos para restaurar el equilibrio ecológico de la zona. Una de estas iniciativas fue la que realizó Latinas por el Clima, en conjunto con CamBIO Colectivo México, en donde unos 30 voluntarios reforestaron 500 ahuejotes, que son árboles nativos fundamentales para la estabilidad de las chinampas.
Fue en el marco de un proyecto que no solo busca recuperar el hábitat del ajolote, sino también darle vida al tejido social y económico de las comunidades que viven en torno a ellas, promoviendo un modelo de restauración ecológica con enfoque comunitario, educativo y regenerativo.
Las jornadas de reforestación son mucho más que la plantación de árboles. También se aprende, se dialoga y se comparte una comida preparada por la comunidad, en donde se genera un intercambio de saberes y afectos entre los locales y los voluntarios.
Las comunidades valoran especialmente el interés genuino de quienes llegan a conocer y cuidar su entorno, y han comenzado a desarrollar nuevas formas de turismo educativo, como campamentos nocturnos, recorridos en kayak y talleres ambientales.
Naomí Flores, referente de esta iniciativa por Latinas por el Clima, reconoce esta idea como otra forma de subsistencia. Es “restauración pero con un enfoque de ecoturismo”, dice.

voluntarios reforestan chinampas en México
¿Qué me podrías contar del proyecto?
Esta iniciativa nace porque el ajolote empezó a tener un resurgimiento como un animal muy importante para el folclore mexicano. Un animal que, en la actualidad, está extinto en su hábitat natural, en su hábitat salvaje, que es de ahí en Xochimilco. La idea era ser parte de estos esfuerzos que hay en la actualidad para reinsertarlo por medio de diferentes alternativas que son prehispánicas.
Esta restauración del hábitat se hace con técnicas que involucran muchas cuestiones como crear espacios controlados por filtros físicos y bioquímicos, también limpiezas y reforestaciones que den soporte a las chinampas. También ir separando en donde se encuentran los factores que hacen daño. Lo que más hace daño a ese animal, al hábitat de ese animal, es la introducción que hubo hace muchos años de algunas especies invasoras como los peces carpa y tilapia, que se los comen. También el lirio acuático.
Las restauraciones buscan que no vuelvan a pasar por ahí. Se ponen como unas mallas para que no pasen por ahí y puedan volver a poner en sitios controlados a los ajolotes.
La idea madre es la preservación del ajolote, pero eso trae también un impacto ambiental positivo
Sí, lo del ajolote es la idea central, pero más allá de todo eso, pues también se busca mejorar la calidad de vida de quienes están ahí, que las chinampas vuelvan a tener características para que permitan cierta flora y fauna. Ahí pues había cultivos, muchas cosas todavía hay, pero se ha deteriorado toda la zona. Se busca restaurar todo, para que la economía local también pueda prosperar.

Al reforestar las chinampas se ayuda al ajalote
¿Por qué se ha deteriorado tanto?
En general ha sido por la contaminación del río. Está muy contaminado porque se volvió una zona turística. Comenzó hace algunas décadas, y no se tenía la precaución de ahora. Empezó a haber mucha basura, mucho comercio ilícito, muchas cosas que propiciaron que no se diera un turismo sostenible en el tiempo. Se talaron árboles para que cupieran más trajineras, que son los botes donde se transportan las personas.
Pero otra cuestión aparte de la contaminación fue la estrategia del gobierno de introducir animales, que son invasores, para que hubiera pesca, según dijeron para mejorar la calidad de vida de las personas. Pero estos peces terminaron con la vida de los peces que sí eran de ahí, de la zona, y empezaron a terminar con otra vida silvestre de ahí como los ajolotes. Eso no permitió que hubiera toda la biodiversidad que había ahí, ya solamente hay tilapias. Eso no es lo mejor para los pobladores de ahí, porque obviamente no se les consultó.
Otro factor importante para que el lugar se viera demacrado y la sociedad tuviera problemas económicos es que, en su momento, casi toda la comida que se sembraba y se vendía para la Ciudad de México provenía de ahí porque es una parte muy fértil de la ciudad. Hasta que se creó la Central de Abastos; allí llegan camiones y muchas otras verduras y frutas de otros estados de la República, y se volvió el centro para ir a comprar y surtirse, y dejaron de ir a Xochimilco. Obviamente cambió la dinámica económica y social.
Al final, atentar contra las chinampas de Xochimilco es atentar contra un valor cultural y simbólico que es histórico
Efectivamente, el valor cultural que tiene es muy importante porque, como te decía, el funcionamiento de las chinampas y la forma de vida a su alrededor es prehispánico.
¿Una vez realizado el trabajo de reforestación de los 500 ahuejotes se hicieron tareas de mantenimiento o un seguimiento correspondiente?
Sí. Se hacen actividades una vez al mes, entonces el seguimiento es constante. Lo que se hace es acercarse a la comunidad, preguntarles qué se necesita para el siguiente mes o para qué actividad se requieren voluntarios.

¿Qué feedback reciben de las comunidades locales luego de ese trabajo de reforestación?
A ellos les gusta que las personas conozcan cómo funcionan las chinampas. Porque es una actividad también educativa: te van explicando cómo funciona el sistema lacustre de Xochimilco y cómo funcionaba la técnica de siembra. Ellos lo que nos manifiestan siempre es la cuestión de que les gusta que haya más gente interesada en conocer cómo viven, y la importancia de mantener ese ecosistema.
También han empezado a tener nuevas actividades para generar educación ambiental. A la última que yo fui hace unos meses hicieron un campamento para que te quedaras en la noche y vieras las estrellas, hicieron como algunas actividades con kayak y cosas así, entonces eso estuvo muy bonito, es otra forma de subsistencia, de restauración, pero con un enfoque de ecoturismo.
Es hasta estratégico, porque dar conocer el ecosistema en primera persona es más fácil para generar un mayor compromiso en quienes visitan
Sí, 100%. Una de las cuestiones que te comentan es eso: “Aquí todavía se da la agricultura, todavía vendemos nuestros productos y sería bueno que los apoyen”. Entonces te dicen dónde los puedes encontrar. Por ejemplo, en la tienda UNAM, que es como un supermercado muy grande, venden todas marcas locales. Toda la fruta y verdura que venden ahí es de Xochimilco, hicieron esa conexión para que todos los agricultores de Xochimilco pudiesen vender sus productos ahí.
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