Qué es la erosión costera y por qué aumentó en los últimos años

Si bien parte de este fenómeno es natural, furto de la acción humana la erosión costera ha comenzado a avanzar de manera violenta.

La erosión costera es hoy una de las manifestaciones más visibles del cambio climático y la presión humana sobre los ecosistemas marinos. Aunque se trata de un proceso natural, en los últimos años, fruto de la acción humana, las costas han sufrido degradaciones aceleradas que ponen en riesgo economías, biodiversidad y comunidades enteras.

En efecto, se trata de un proceso natural mediante el cual el mar va desgastando, transportando o retirando los sedimentos y materiales que forman la línea de la costa. En otras palabras, puede decirse que es un retroceso del ancho de la playa debido a un déficit de volumen de los sedimentos.

Con el oleaje, el viento y otras condiciones climáticas, puede entenderse a este fenómeno como parte del ciclo climático. Sin embargo, en distintos puntos del planeta, la erosión costera ha comenzado a avanzar de manera violenta.

Ya no se trata solo de un equilibrio natural entre el mar y la tierra, sino de una alteración provocada por la acción humana. Las construcciones costeras, los puertos, las represas y la extracción de arena modifican los flujos de sedimentos y no le permiten a la playa recuperarse a tiempo, por lo que paulatinamente empieza a retroceder.

A su vez, el calentamiento global y el deshielo aumentan el nivel del mar, por lo que el agua gana terreno de forma acelerada. El cambio climático intensifica fenómenos extremos como tormentas o huracanes; esos eventos aceleran la erosión, golpean las playas y acantilados con mayor fuerza que antes y vuelven al retroceso más rápido e impredecible.

El desarrollo inmobiliario y la expansión urbana desmedida: una causa común

Las causas de la virulencia de este fenómeno encuentran varios focos de incubación, pero sin lugar a dudas hay un patrón que se repite: el desarrollo urbano cerca del mar.

La construcción de viviendas, hoteles y otras edificaciones avanzan sin una regulación adecuada. Su desarrollo modifica el perfil natural de las playas y rompe el equilibrio de los sedimentos.

Las consecuencias no impactan solo en la biodiversidad del lugar, sino que también pone en riesgo a los habitantes de esas construcciones, que están sometidas a amenazas como tsunamis pero que además están sobre estructuras que se sostienen en terrenos inestables y expuestos al colapso.

erosión costera

Donde el agua se come la tierra

Existen lugares en donde la erosión costera es más evidente y el avance del mar ha dejado consecuencias lamentables. En América Latina, algunos de esos lugares son:

Chile es uno de los países con peor presente: el 86% de las playas presenta erosión acelerada. Carolina Martínez es una geógrafa chilena y directora del UC Observatorio de la Costa. Pionera en el estudio de este fenómeno en el país, asegura que se enfrentan a una condición crítica ya que los virulentos cambios que ocurren nunca habían sucedido de la manera en que hoy suceden.

Por qué hay qué proteger las costas

Teniendo en cuenta que alrededor del mundo casi 900 millones de personas viven en zonas costeras bajas, la posibilidad del alcance de estos impactos tiene una dimensión global y urgente.

Martínez explica por qué es importante para un país proteger sus costas. “Porque la costa es esencialmente agua y el agua es vida. En síntesis, es el lugar que sostiene la mayor biodiversidad del planeta en una zona bastante más estrecha y acotada que otros paisajes biogeográficos”, asegura.

“Es capaz de contener más del 60% de la Tierra en esta pequeña zona de interfase. Es también asiento de civilizaciones, históricamente ha sido así. Se trata del lugar donde se desarrollan economías a nivel mundial. El área donde se aglomera más cantidad de la población mundial”, dice.

“También regular el clima y se relaciona con prácticamente todos los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas)”, añade.

Qué se puede hacer: medidas de adaptación y mitigación frente a la erosión costera

Para poder llevar adelante acciones de protección, es indispensable planificar de forma coordinada y establecer regulaciones allí donde son escasas. Aquí algunas alternativas:

  •         Restauración de bosques de algas: Actúan como barreras naturales que disminuyen la intensidad de las olas.
  •         Fomentar ciencia ciudadana: Motivar a las comunidades al monitoreo de las costas.
  •         Normativas legales para el desarrollo inmobiliario: Limitar construcciones cerca de la costa y establecer zonas de conservación.
  •         Promoción de turismo sostenible: Regular el flujo turístico y todas las actividades que conlleva, como embarcaciones o prácticas recreativas.
  •         Conocimiento ciudadano: Reducir la brecha de información que existe con las comunidades, para entender los potenciales riesgos que tiene el desarrollo urbano, no solo para ellas mismas sino también para la biodiversidad costera.