Qué es la economía circular

La economía circular busca darle una nueva vida útil a un material o producto que parece haber acabado su potencialidad de uso. Descubre cómo funciona.

La economía circular se ha instalado como uno de los conceptos más populares en lo que a protección del ambiente se refiere y, sobre todo, en cuanto a prácticas sostenibles. Este modelo de producción y consumo tiene un potencial enorme para reducir la contaminación a nivel mundial y poco a poco gana terreno como paradigma mundial.

En una definición sencilla, la economía circular comprende todas aquellas acciones orientadas a darle una nueva vida útil a un material o producto que parece haber acabado su potencialidad de uso, volviéndolo a reintroducir en la cadena de consumo. Su objetivo final es siempre limitar la cantidad de residuos.

Es un nuevo paradigma. Diferente al modelo de economía lineal imperante en la sociedad (extraer, producir, usar, descartar), sumamente nocivo para el medioambiente por su corta durabilidad y bajo poder de sostenibilidad en el tiempo. Aunque parezca infinito, la realidad muestra un futuro de corto alcance: se estima que para 2050 se necesitarían casi tres planetas para proveer los recursos naturales necesarios para mantener los hábitos de consumo actuales.

Beneficios de la economía circular: hacia un nuevo modelo

La economía circular ofrece resultados prometedores: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40%, crear unos 6 millones de puestos de trabajo nuevos relacionados y evitar un tercio de la generación global de residuos plásticos.

Reciclar, reutilizar, reacondicionar, reparar, compostar, compartir. Algunas acciones son tan simples que cualquiera puede aplicarlas perfectamente en casa. Por ejemplo, usar una botella de vidrio que ya está vacía para reconvertirla en una maceta para una planta. O bien mezclar los desechos orgánicos (la comida) con tierra para fabricar compostaje, en vez de tirarlos en la basura común que terminará en un relleno sanitario.

Sin embargo, la circularidad no se agota en estas acciones individuales. Para que un producto realmente contribuya a continuar el círculo útil, es necesario repensar todo su ciclo de vida: cómo se diseña, cómo se fabrica, cómo se distribuye, cómo se gestiona al final de su uso y bajo qué normas se regula.

En otras palabras, no basta con el compromiso del consumidor. También se requiere innovación empresarial, infraestructura adecuada y políticas públicas que acompañen.

Tal como señala la ONU, “al abordar las ineficiencias estructurales a lo largo de las cadenas de suministro, la economía circular ofrece abundantes oportunidades de creación de valor a nivel industrial”.

cómo funciona la economía circular

Qué factores atentan contra la circularidad y favorecen la linealidad

La obsolescencia programada, la fabricación masiva de productos de corta vida útil, la falta de prácticas sostenibles en los procesos y la ausencia de planificación sobre cómo gestionar los recursos una vez convertidos en residuos, son algunas de los aspectos negativos que socavan las posibilidades de un sistema circular:

          Diseño lineal de productos: el modelo usar-tirar aun predomina en la mayoría de las industrias.

          Falta de infraestructura en la gestión de residuos: si no hay sistemas adecuados, la recolección, clasificación y procesamiento de desechos no se puede llevar a cabo correctamente.

          Desconocimiento y falta de educación: mientras muchas personas no conocen el concepto de economía circular y no saben cómo aplicarlo a su vida diaria, otras tantas empresas desconocen los beneficios económicos que podría generarles.

          Ausencia de políticas públicas: es importante que los gobiernos locales no solo acompañen con marcos regulatorios que promuevan la sostenibilidad, sino que favorezcan el desarrollo de infraestructura y capacidad instalada en los sistemas de producción.

          Inversión: reconvertir los sistemas en cadenas más sostenibles requiere modificar estructuras y eso precisa de una inyección económica que exige voluntad empresarial y/o política para hacerlo.

Qué se está haciendo en América Latina: iniciativas con impacto positivo

Aunque todavía queda un largo camino por recorrer, y las estimaciones indican que será a contrarreloj, el concepto de economía circular ha sido adoptado por la ciudadanía y las iniciativas con impacto real florecen en distintas partes de Latinoamérica.

Es el caso de Gronn, una empresa de triple impacto (económico, social y ambiental) en Guatemala que recicla botellas de vidrio descartadas y las convierte en vasos.

En Argentina, el programa ESPUMA recupera aceite de cocina usado (ACU) para fabricar jabones 100% biodegradables. El ACU es un foco contaminante y silencioso. Tras ser utilizado suele desecharse por las cañerías, pero lo que se desconoce es que 1 litro de ACU contamina 1000 litros de agua.

En México, el Mercado del Trueque es una iniciativa del gobierno de la CDMX para incentivar el reciclaje en la población. Una vez por mes, los ciudadanos pueden acercarse al Mercado a dejar sus residuos descartables (vidrio, papel, cartón, plástico, entre otros materiales), y a cambio reciben artículos de la canasta básica, plantas u hortalizas.

En Ecuador, la startup Bottleyes fabrica anteojos con botellas recicladas, generando un producto más resistente que el modelo convencional y con 4 veces menos impacto ambiental.

Cómo incorporar hábitos de consumo impulsar la economía circular

La ONU ofrece algunas sugerencias en el objetivo 12 de sus Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), que denomina “Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”:

          Tomar mayor conciencia sobre lo que se compra

          Comprar productos locales siempre que sea posible

          Evitar tirar comida y reducir el consumo de plástico

          Utilizar siempre bolsas reutilizables

          Negarse a usar pajitas de plástico

          Reciclar botellas de plástico

 

El avance de la economía circular no es opcional, es una necesidad estructural. Mientras la economía lineal continuará generando residuos y emisiones (también pérdidas económicas), la circularidad ofrece condiciones viables para un sistema sostenible.