Protección de tiburones y rayas: Panamá decretó la prohibición de su exportación

Una nueva medida en Panamá busca garantizar la protección de tiburones y rayas a través de la prohibición de su exportación.

Panamá ha sentado un precedente en su conservación de vida marina, particularmente con la protección de tiburones y rayas. El Ministerio de Ambiente nacional decretó la prohibición de exportación de tiburones y rayas a partir de 2026. La medida regirá hasta nuevo aviso y no tiene fecha de caducidad aparente.

La normativa tiene un fin proteccionista. Las autoridades de Panamá entienden que es necesario detener la explotación de sus aguas en lo que a estos dos animales refiere, para poder tener un mayor y mejor control sobre sus poblaciones. Panamá es un país rico en biodiversidad marina ya que en sus aguas se encuentra el Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, un refugio vital para una gran diversidad de especies marinas, muchas de las cuales se encuentran en estados críticos de conservación.

Una medida de conservación

La medida no se aplica para el comercio nacional, por lo que ambos podrán seguir siendo distribuidos dentro del territorio panameño -una práctica que no está exenta de riesgos ya que, según Rachel Graham, fundadora de la ONG internacional Maralliance, algunos platos de comida son preparados con especies en peligro crítico de extinción-.

Con la nueva regulación, entonces, queda terminantemente prohibido venderlos a cualquier otro país del mundo, no solo las especies mismas sino también sus productos, partes u otros derivados.

“Esta medida busca conservar estas especies amenazadas y garantizar su supervivencia. Para ello, la medida de cuota cero busca reducir la presión del comercio internacional, prevenir la sobreexplotación y generar el tiempo necesario para fortalecer la información científica, sistemas de monitoreo poblacional, mecanismos de control y trazabilidad”, indicó el Ministerio de Ambiente de Panamá.

“La decisión obedece a la aplicación del principio precautorio, considerando la vulnerabilidad biológica de los tiburones y rayas, su valor ecológico en los ecosistemas marinos y la necesidad de asegurar que cualquier uso futuro sea compatible con la conservación de las poblaciones silvestres”, explicó.

Protección de tiburones y rayas

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CITES: las reglas globales detrás de la prohibición de Panamá

La normativa del gobierno incluye a todas las especies que están catalogadas en el CITES -Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres.

El CITES, un acuerdo internacional entre los gobiernos firmado por 184 países, es la herramienta diplomática más importante que existe a nivel mundial para proteger la flora y la fauna dentro de las actividades comerciales.

Tal como señala la propia Convención, tiene por finalidad velar por que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas silvestres no constituye una amenaza para la supervivencia de las especies. En la actualidad brinda protección a más de 40.000 de esas especies, ya sea que se comercialicen vivos, como abrigos de piel o hierbas disecadas.

“Se estima que anualmente el comercio internacional de vida silvestre se eleva a miles de millones de dólares y afecta a cientos de millones de especímenes de animales y plantas”, explica.

“Los niveles de explotación de algunos animales y plantas son elevados y su comercio, junto con otros factores, como la destrucción del hábitat, es capaz de mermar considerablemente sus poblaciones e incluso hacer que algunas especies estén al borde de la extinción”, argumenta.

“Acciones efectivas de trazabilidad y control”

El CITES ofrece distintos grados de protección, que divide en Apéndices. Las especies a custodiar se circunscriben en alguno de los tres que existen:

El Apéndice I, que incluye aquellas que están en peligro de extinción y cuyo comercio está solo permitido en circunstancias excepcionales; Apéndice II, que incluye aquellas que deben controlarse para no atentar contra su supervivencia; el Apéndice III, que incluye las que están protegidas en al menos un país, el cual solicitó colaboración a otros países para garantizar control.

En el caso de los tiburones y las rayas de Panamá, a partir de 2026 ninguno de ellos puede ser comercializado internacionalmente bajo ningún concepto.

Puede haber excepciones, siempre y cuando su venta sea para fines médicos, científicos o educativos.

Especies sobreexplotadas

La normativa, indicó el Ministerio de Ambiente, estará vigente “hasta que se desarrollen investigaciones científicas por especie, se implementen monitoreos poblacionales y se afiancen acciones efectivas de trazabilidad y control de los especímenes y de las transacciones asociadas”.

La medida busca contrarrestar un panorama que tiene al tiburón y a la raya como especies sobreexplotadas. Cada año se capturan millones de tiburones en todo el mundo, muchos de ellos para abastecer mercados internacionales de carne, aleta, cartílago y otros derivados, lo que ha provocado un declive las poblaciones de más de 560 especies de tiburones que hay en el mundo.

Las rayas de Panamá, sobre todo las rayas gigantes, también son muy utilizadas en otros países para consumo humano.

Protección de tiburones y rayas

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Protección de tiburones y rayas, clave para el equilibrio del ecosistema marino

Esa presión no solo afecta a las especies en sí mismas, sino también al equilibrio de los ecosistemas. “Pueden controlar otras poblaciones de animales en el mar, y asegurar que quede sano -explica Rachel Graham, de Maralliance-. Los tiburones no son todos depredadores, hay muchos que son pequeños y que tienen otras funciones en el medioambiente”.

“Hemos perdido millones de tiburones en el mar durante los últimos 50 años”, dice. “Tienen una historia evolutiva muy larga, más de 450 millones de años. Son animales impresionantes. Por su ciclo de vida muy vulnerable, son altamente vulnerables”.