Lago de Maracaibo en Venezuela: un siglo de contaminación
El Lago de Maracaibo es uno de los más antiguos del mundo y afronta una seria crisis ambiental. Cuáles son las consecuencias y por qué es fundamental limpiarlo.
El Lago de Maracaibo es uno de los más antiguos del mundo y afronta una seria crisis ambiental. Cuáles son las consecuencias y por qué es fundamental limpiarlo.
En Venezuela, el Lago de Maracaibo resiste. Resiste como puede. Y eso es en gran parte gracias al inmenso trabajo de las organizaciones de la sociedad civil, que buscan recuperar al que es uno de los más antiguos del mundo y uno de los más grandes de Latinoamérica, con unos 13 mil kilómetros de extensión, y que afronta una crisis sin precedentes.
La contaminación del Lago de Maracaibo sí tiene precedentes, pero lo que buscan concientizar los ciudadanos de los estados venezolanos de Zulia, Mérida, Trujillo, Lara, Falcón y Táchira (todos los estados que lo comprenden) es el nivel de degradación al que ha llegado, con un profundo impacto negativo en la biodiversidad del lugar, en la salud humana, en la economía y los puestos de trabajo, y en el engranaje cultural.
Lo cultural sirve como parámetro para comprender el derrotero del estuario. Tiempo atrás, generaciones enteras supieron disfrutar de sus aguas, que en las décadas del 40´y 50´ eran aptas para recreación y hasta consumo humano. Hoy, el panorama es otro: en el Lago de Maracaibo hay más plásticos que peces, y sufre constantes derrames de petróleo y otros desechos, sobre todo en el estado de Zulia, región petrolera por excelencia.
Lago de Maracaibo: 135 mil toneladas de basura en un año
En 2022, un grupo de organizaciones ambientales que trabajaron en su mantenimiento durante cinco meses llegaron a sacar unas 12 toneladas de basura. En 2023, el gobierno de Venezuela extrajo un total de 135 mil toneladas, recogidas a lo largo del año.
La contaminación por plásticos es uno de sus principales problemas, y en ese aspecto Venezuela corre muy por detrás de otros países de Latinoamérica en cuanto a la regulación de este tipo de desechos.
Derrames de petróleo en el Lago de Maracaibo
Sin embargo, y a pesar de los preocupantes vertidos de basura, la crisis de polución del Lago de Maracaibo también proviene de otros focos contaminantes: la explotación de los hidrocarburos.
Las industrias petroleras, gasíferas, petroquímicas y también agropecuarias vierten efluentes de manera constante. Como si las consecuencias no estuviesen lo suficientemente a la vista, o ver cerdos o tortugas empetroladas no motivaran más respuestas, en 2021 la NASA publicó unas imágenes tan reveladoras como interrogantes.
Las fotografías mostraban imágenes satelitales de las aguas pintadas de colores verdes, tostados y grises. Las fuentes de esos colores eran algas, desagües de los sedimentos de los ríos y fugas de crudo de petróleo.
El Observatorio de la NASA señaló que “entre 2010 y 2016 se produjeron entre 40 mil y 50 mil fugas y derrames de petróleo en toda Venezuela, incluido el Lago de Maracaibo”, que miles de kilómetros de oleoductos están en mal estado o tienen fugas, y que “los pescadores locales a menuda encuentran sus redes y capturas empapadas de crudo”.

Créditos: NASA
Verdín: agua y animales de color verde
Las imágenes también revelaron el incremento de otro grave problema, que tuvo su pico de crisis el año pasado y que llevó al Ministerio de Ecosocialismo (Ambiente) de Venezuela a elaborar un plan de acción para sanear las riberas: la aparición del verdín, una cianobacteria que crea una especie de capa verde sobre el agua, dañina para la biodiversidad y creadora de focos de enfermedades para las especies que cohabitan el ecosistema y también para los humanos.
En 2023, el gobierno venezolano llevó adelante la recolección de basura que levantó las 135 mil toneladas de desechos. Además, colocó unos 400 km de tuberías nuevas para reemplazar a las más obsoletas, y tiene en vistas completar los 700 km en total. La medida, aunque necesaria, resulta insuficiente por su poca perspectiva integral.
Como respuesta a la aparición del verdín, muchas organizaciones de la sociedad civil se pronunciaron a través de un comunicado para pedir soluciones contundentes a las autoridades. Una de esas organizaciones fue CIMAS. Víctor Rujano, su director, considera que la advertencia de la NASA “puso el tema en el ojo del mundo” pero que “no se ha visto una reacción adecuada y congruente con la gravedad del problema”.
Su conservación, una deuda de 100 años
El comunicado de las organizaciones manifiesta que “el Lago de Maracaibo es parte esencial de la vida y la cultura en la región zuliana”, y que “su conservación es una deuda adquirida que representa el pasivo ambiental de los 100 años de actividad de la industria petrolera”.
También grafica que “su conservación representa un reto que crece cada día, pues la eutrofización avanza mientras no se corrigen sus causas: los frecuentes derrames de petróleo, la negligente gestión de residuos sólidos, la creciente y descontrolada actividad agropecuaria, la inexistencia de la debida contraloría de la actividad camaronícola y piscícola, la deforestación de manglares y bosques bajos, medios y altos en las subcuencas que drenan al lago y la inexistencia del debido tratamiento de las aguas servidas, tanto domésticas como industriales que se vierten en el lago, constituyen en líneas generales, la enfermedad que amenaza la vida de todo el sistema de Maracaibo”.

Créditos: canva
CIMAS participa de las jornadas de limpieza que distintas asociaciones ecologistas realizan de manera frecuente. Sin embargo, Rujano señala que las respuestas frente a la crisis deben ser estructurales: “El mensaje no es que hay que recoger los desechos, es que hay que evitar que esto sea producido desde el origen”.
Dice Rujano: “Mientras no se atienda la causa de origen, vamos a seguir haciendo jornadas de limpieza. Más allá de que tienen un efecto positivo de concienciación, no se está atendiendo la realidad, y lamentablemente seguirán produciéndose estos residuos, que son interminables”.
Atender la realidad es un desafío complejo no solo por el estado de situación, sino porque deben trabajar articuladamente distintos gobiernos locales (representantes de los distintos estados que bordean el estuario) y también el gobierno nacional. La solución comprende incluso a Colombia, ya que tiene ríos que desembocan en el Maracaibo.
Consecuencias humanas y ambientales
El director de CIMAS explica que el Lago de Maracaibo ha sido muy resiliente hasta ahora, ya que muchas especies en peligro todavía subsisten, pero que no se imagina cuánto más puede aguantar.
Incluso a pesar de que dada la extensión del Maracaibo hay zonas que permanecen cuidadas, donde se practica ecoturismo y son fuentes ricas en biodiversidad, la situación puede asumir la categoría de “tragedia”.
Pero las consecuencias, claro, no se ven solo en la pérdida de la biodiversidad. La salud humana también se ha visto afectada, con apariciones de enfermedades intestinales y enfermedades en la piel. El impacto lo sufren de manera diferenciada las poblaciones que viven y que históricamente han habitado en las costas.
Industria de la pesca deteriorada en el Lago de Maracaibo
El resultado de la contaminación afecta, además, a la economía local. El rubro pesquero lucha con los derrames y los plásticos. “Disminución de pesca, disminución en particular de especies como camarones, cangrejos”, explica Rujano.
“Es de verdad difícil la situación de familias y comunidades pesqueras que históricamente han vivido de la pesca, que han vivido de la venta de los recursos que provee el lago y que ahora ya no lo pueden hacer o no lo hacen como antes”.
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