La empresa guatemalteca que recicla botellas de vidrio y las convierte en vasos

Gracias al trabajo de Gronn, 850.000 botellas de vidrio no se han ido a la basura y se han transformado en nuevos productos.

Para explicar qué es lo que hace Gronn, el guatemalteco Aarón Bendfelt dice que podría resumirse en una oración: “La basura de unos, es el tesoro de otros”. Aunque el trabajo que hay detrás es mucho más complejo, es un buen punto de partida para hablar sobre esta empresa social que que recicla botellas de vidrio y las convierte en vasos.

Cuando Aarón volvió de un viaje a Noruega, allá por 2012, quedó fuertemente impactado por el abordaje sostenible de las políticas con visión de futuro que existían en el país nórdico. En su regreso a Guatemala, se propuso encontrar la manera de generar impacto en la sociedad, de trascender, y de ayudar a crecer y desarrollar a las personas. Y descubrió que la economía circular era un buen camino.

Gronn, que significa “verde” en noruego, es una empresa de triple impacto que reprocesa botellas de vidrio descartadas para convertirlas en nuevos productos, más precisamente en vasos. Está ubicada en la Antigua Guatemala, una ciudad que recibe casi 1.8 millones de turistas al año, y donde el consumo de productos está fuertemente orientado a satisfacer demandas turísticas.

Eso genera una gran cantidad de residuos, entre ellos las botellas de vidrio. Por eso Gronn se ha asociado con restaurantes y hoteles locales para recolectar el vidrio desechado, a quienes luego vende los vasos que produce.

una empresa en Guatemala recicla botellas de vidrio y las convierte en vasos

Créditos: gentielza Gronn

Impacto ambiental y social

Además, trabaja con asociaciones de reciclaje para obtener más material. Por ejemplo, le compra botellas de vidrio a una cooperativa de mujeres indígenas, generando así oportunidades de empleo. Eso explica muy bien el modelo de negocios de la organización: “No tenemos un modelo donde primero hacemos plata y luego generamos impacto, sino que realmente generamos impacto en cada proceso de valor”, sostiene Aarón Bendfelt.

En esa línea, la empresa también emplea a mujeres de Antigua Guatemala y sus aldeas aledañas. Son ellas quienes se encargan de la producción de los vasos a partir de botellas de vidrio en el taller de Gronn, que demuestra que el reciclaje no es solo una solución medioambiental, sino también una oportunidad de inclusión social y crecimiento económico.

¿Trabajan a demanda o tienen un stock más allá de la demanda?

-Tenemos un sistema medio híbrido. Usualmente trabajamos bastante a demanda. Entonces, mucho del producto que se pide es hecho a medida. Viene con especificaciones ya de parte del cliente y se tiene que personalizar con los diseños que pide. Y luego mantenemos un stock de productos que buscamos ir vendiendo.

¿Cuántas personas trabajan hoy en Gronn?

-Somos un total de 10 personas que trabajamos directamente. Luego están los impactados indirectamente, como la cooperativa a la que le compramos.

¿Tienen el número de cuántas botellas han logrado reciclar hasta ahora?

Estamos aproximadamente por 850.000 botellas de vidrio que no se han ido a la basura. Alrededor de un 30% lo hemos transformado en productos, y el resto nos hemos asegurado de que vaya directo a poder reciclar. Por eso trabajamos también con una fábrica de vidrio en Guatemala, a la cual llevamos todo lo que nos sobra.

asì reciclan botellas de vidrio en Guatemala

Créditos: gentileza Gronn

¿Eso es porque hay vidrio que no les sirve para producir los vasos?

-Es que recibimos frascos, recipientes de diferentes estilos, pero al final tratamos de mantener siempre una línea estándar. Entonces, si le vendes a un hotel y un restaurante, ellos quieren que el vaso sea de la misma capacidad, del mismo color. Podemos ir variando los estilos que podemos ofrecer, pero también buscamos mantener un estándar de calidad a los clientes. Si se te quiebran los vasos que compraste hace un año, pues vas a querer el mismo modelo, ¿verdad?

Y cuando ustedes reciben un frasco que no les sirve, ¿igualmente pasa por un proceso de reciclaje?

-Sí, nosotros hacemos su pre-reciclaje, que es prácticamente reprocesar el material para darle un nuevo uso. El proceso de reciclaje es un proceso industrial, donde tú quiebras la botella y la metes a un horno industrial en el que vas a volver a fabricar vidrio. Entonces, nosotros lo que hacemos es clasificar por color y ya entregar ese vidrio clasificado a la empresa, a la productora de vidrio. Ellos son los que al final reciclan el material.

¿Cuántos logran fabricar?

-Actualmente estamos produciendo unas 8000 unidades mensuales. Pero estamos haciendo ciertos ajustes para duplicar esa cantidad.

Pareciera que Gronn hace un fuerte hincapié en el diseño como un distintivo

-Sí, hemos querido trabajar para que las personas vean el valor de lo que está detrás. Y eso nos lleva a ver temas de diseño. Cuando se celebró la independencia de Guatemala en 2024 hicimos un concurso donde participaron unos 360 diseños y se escogieron ganadores. Con eso logramos cobertura por parte de la prensa, logramos patrocinadores. Hemos ido buscando formas de hacer que el producto sea relevante, pero también que la marca se conozca a nivel de Guatemala.

Porque, al final, las personas pueden comprar lo que quieran, pero la mayoría quieren comprar marcas. Quieren aprender una experiencia, quieren ver qué valores tiene la marca detrás, qué apoya, y eso los hace sentir más cerca del producto. Entonces, sí, creo que hemos buscado desarrollar la parte de diseño local, de cosas que tienen relación con Guatemala. Por ejemplo, volcanes. Somos un país con 37 volcanes, de los cuales tres están activos. O sea, mantener esas cosas que, al final, nos identifican con la parte guatemalteca. 

asì se ven los vasos hechos a partir de botellas de vidrio recicladas de Gronn

Créditos: gentileza Gronn