Desinformación climática: qué es y cómo funciona

Thais Lazzeri, periodista de investigación brasileña, explica cómo nos afecta la desinformación climática y cómo reconocerla y combatirla.

La desinformación climática es un fenómeno que crece en paralelo al interés general sobre la protección del medioambiente. De hecho, existe porque busca detener el avance de cualquier solución real frente a la crisis climática.

Lejos de ser ideas meramente erróneas o pensamientos ingenuos, estos discursos componen un crisol de acciones estrictamente coordinadas por distintos grupos de poder para llevar confusión, desacreditar consensos científicos, socavar la transición hacia modelos sostenibles y deslegitimar políticas públicas.

No es un fenómeno exclusivamente de estos tiempos. Existen registros de la década del ’80 que muestran cómo las grandes empresas de combustibles fósiles ya llevaban adelante campañas publicitarias de negacionismo explícito y desinformación. Una extensa investigación del diario británico The Guardian pone bajo la luz los ardides de aquella época disfrazados de anuncios en medios de comunicación.

Por qué hay que hablar sobre desinformación climática

Hoy, las reglas de juego en un mundo hiper globalizado son otras y las herramientas para alcanzar los objetivos de la desinformación también se han diversificado. Las redes sociales, por ejemplo, son un territorio fértil para la proliferación de discursos negacionistas.

La periodista de investigación brasileña Thais Lazzeri es fundadora y directora de FALA – Estudio de impacto, es creadora de Mentira Tem Preço y del Observatorio de Integridad de la Información – Clima y Medioambiente. Desde hace años, su trabajo está enfocado en combatir las narrativas engañosas que circulan, a sabiendas de que las mentiras se diseminan un 70% más rápido que las informaciones verídicas.

Establecer la “desinformación climática” como concepto es, entonces, una realidad necesaria para ponerle rostro a una estructura productiva que busca la distorsión, que está compuesta por diversos actores, y cuyo objetivo es postergar toda solución climática que atente contra intereses personales.

“Necesitamos hablar sobre eso, debatir con responsabilidad y convocar a todos para conversar. Ignorar fortalece el silencio; responder con datos y empatía desmantela la estructura emocional de la desinformación”, asegura Lazzeri.

De cara a la COP30, la Cumbre climática anual que se llevará a cabo en noviembre en Brasil, el desafío será redoblar los esfuerzos. “No podemos avanzar sin comunicación, sin campañas de sensibilización y sin pensar en acciones de transparencia y responsabilización”, dice.

 

 

¿Hablamos de desinformación climática y no de fake news porque la desinformación climática es un fenómeno en sí mismo?

Si. La desinformación climática es un fenómeno sistémico e intersectorial. Es una cadena productiva de mentiras, cuyos actores y empresas son recompensados con influencia, poder y dinero. El objetivo es socavar y postergar cualquier tipo de solución para el cambio climático, sean políticas públicas, datos científicos o derechos socioambientales, por ejemplo. Son muchos los actores, desde los inversores en big tech, las propias empresas, los desinformadores profesionales y cualquier otra empresa o grupo que se beneficie.

El conocimiento y la conciencia sobre las necesidades y urgencias ambientales ha crecido mucho en los últimos años. ¿Es posible decir que la desinformación climática ha crecido a la par?

Infelizmente, sí. El aumento del interés por temas ambientales ha llevado a los actores a organizarse y perfeccionar sus estrategias para evitar cambios. Es una reacción directa al avance de la consciencia colectiva, con campañas negacionistas cada vez más sofisticadas y segmentadas. En el último mes, mostramos cómo el 75% del contenido sobre la COP30, que se realizará en Brasil, era negativo. En mayo, el Observatorio muestra los ataques contra líderes indígenas, uno de los temas más recurrentes en la cadena productiva de mentiras en Brasil.

Si tuviéramos que establecer tres pilares claves sobre los que se sostiene la desinformación climática, ¿cuáles serían?

Serían:

  •   Deslegitimación científica: cuestionamiento de consenso científicos, creando falsas controversias
  •   Desinformación económica: uso de argumentos sobre pérdida de empleos o la inviabilidad económica de la transición.
  •  Manipulación ideológica: discurso de que el ambientalismo amenaza la libertad individual o que forma parte de una conspiración global.

¿Cuáles son las vías más nocivas por las cuales circula?

No diría las más nocivas, porque precisamos de estudios que lo demuestren, pero los más comunes son:

  •    Redes sociales (especialmente YouTube, Facebook y WhatsApp)
  •    Influenciadores y “especialistas” autodeclarados
  •    Grupos de interés (lobistas) que financian contenido y think thanks con apariencia técnica.

Desinformación climática cómo funciona

¿Qué tipo de normativas se deberían aplicar para abordar estos discursos?

Primero, hablar sobre transparencia. Hoy en día no sabemos cómo funcionan los algoritmos ni cuánto monetizan los desinformadores profesionales con mentiras. Y, sobre todo, pensar en un camino de responsabilización. Por último, hablar sobre la cadena productiva de mentiras y arrojar luz, porque las personas no saben el riesgo que están corriendo y la información es un derecho.

¿Existe hoy en día una estrategia deliberada detrás de los discursos negacionistas?

Como mencioné, la estrategia es alejarnos de las soluciones y posponer cambios importantes para nuestras vidas. Son múltiples los actores que trabajan para producir y difundir contenidos, recordando que las mentiras se diseminan un 70% más rápido que las informaciones verídicas.

¿Qué técnicas narrativas o visuales identificas como más efectivas en campañas de desinformación climática?

  •         Memes con humor para ridiculizar activistas.
  •         Pseudodocumentales con estética de periodismo de investigación.
  •         Lenguaje emocionalmente atractivo (libertad, seguridad, intereses ocultos).
  •         Apelar a la experiencia común en vez de datos científicos.

 

¿Un tema más atacado o más fácil de atacar?

  • Transición energética y energías renovables (en la medida en que afectan directamente a los modelos económicos)
  •   Cambio climático y COP30 (porque son base para políticas públicas)
  •   Amazonia, biodiversidad, ataques a líderes y organizaciones del tercer sector (por su valor simbólico, económico y por proteger derechos)

 

Frente al negacionismo, ¿es necesario debatir con argumentos, o el mejor camino es simplemente ignorar falsos planteos?

Necesitamos hablar sobre eso, debatir con responsabilidad y convocar a todos para conversar. Ignorar fortalece el silencio; responder con datos y empatía desmantela la estructura emocional de la desinformación. Pero hay que elegir las batallas.

¿Como debería la COP30 abordar este tema?

Brasil está liderando la agenda. El año pasado, en el G20, que tuvo lugar durante la COP29, Brasil lanzó una iniciativa global sobre la integridad de la información climática. Este año, esperamos que el tema sea una prioridad y que se anuncien acciones concretas durante la COP30. No podemos avanzar sin comunicación, sin campañas de sensibilización y sin pensar en acciones de transparencia y responsabilización.

¿Existe una circulación regional de narrativas negacionistas en América Latina?

Sí. Hay patrones que se replican entre países, como la demonización de las ONG, el discurso de “soberanía nacional” frente a las cuestiones ambientales y la desinformación sobre transición energética. Los modelos de desinformación se adaptan a las realidades locales pero siguen guiones globales.

¿Qué responsabilidad tienen hoy los medios de comunicación en la persistencia de la desinformación climática?

Al dar espacio a “dos lados” cuando solo hay datos y consenso científico, se refuerza una falsa equivalencia. La responsabilidad reside en calificar la cobertura y combatir activamente la desinformación.