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Charquini, el glaciar boliviano que se derrite como consecuencia del cambio climático

POR CAROLINA MÉNDEZ VALENCIA La capa nívea que cubre la montaña poco a poco se transforma en una laguna de […]

POR CAROLINA MÉNDEZ VALENCIA

La capa nívea que cubre la montaña poco a poco se transforma en una laguna de agua cristalina que refleja el azul del cielo y reinventa los tonos color turquesa. Esa imagen que cautiva a los visitantes de turno logra un contraste perfecto con el café de las rocas, cada vez más visibles entre el manto blanco. Se trata de Charquini, el glaciar que forma parte de la Cordillera Real de los Andes y que poco a poco se derrite como consecuencia del cambio climático.

Foto: Carlos Sánchez

Desde inicios de 2021, la montaña y la laguna Esmeralda, a la que se llega tras una hora de caminata de ascenso, atrajeron a muchos bolivianos. Estos, impedidos de viajar a otros lados a causa de la pandemia del Covid-19, llegaron a los pies de este glaciar, que está a 5.340 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.). Así y con el amplificado impacto de las redes sociales, Charquini —a tres horas de la ciudad de La Paz, Bolivia— se posicionó como el punto focal del turismo

Turismo en el Nevado Charquini

La cita turística no sólo significó la posibilidad de presenciar la majestuosa belleza montañosa, sino que también representó un encuentro con un cuerpo de hielo que se escurre ante los ojos de los visitantes. Además, fue otro factor para su derretimiento.

“Fue una irresponsabilidad lo que se vio en Charquini: un turismo completamente desordenado que sacó a relucir la indefensión de los glaciares en el país. El impacto en la montaña no sólo fue en el área de nieve sino en todo el conjunto periglaciar, incluyendo los bofedales que son el ecosistema de roca”, explica Carmen Capriles, especialista en cambio climático y activista del colectivo Reacción Climática.

El Nevado Charquini llegó a recibir en los últimos meses un promedio de 1.000 visitas diarias en fines de semana. Este boom turístico implicó una significativa afectación, según Capriles, debido a la basura que dejaron las personas y el pisoteado sin control a la zona periglaciar. Incluso ascendieron a la montaña vehículos 4×4 para evitar que la gente camine hasta la laguna. 

Foto: Carlos Sánchez

¿Qué pasa cuando se derrite un glaciar?

El derretimiento de un glaciar no es un fenómeno local, se trata probablemente del indicador más claro de lo que sucede en el planeta y una consecuencia del cambio climático. El aumento de la temperatura provoca la retracción de glaciares, pero también olas de calor, ascenso del nivel del mar, sequías e inundaciones. Todo eso se convierte en un boomerang que golpea a los ecosistemas que experimentan desórdenes tremendos. El fenómeno es una sucesión de eventos interrelacionados que empieza en el océano, recorre el Amazonas y su deforestación y termina en la Cordillera de los Andes.

  • Cuando un glaciar se derrite, deja proporcionar el servicio ecosistémico que cumplía: acumular nieve y transformarla en hielo para luego devolverla en forma líquida a los ríos.

 

  • No es el primer glaciar que sufre este retroceso, según datos del Instituto Boliviano de la Montaña (IBM), a partir de 1980, el país perdió la mitad de sus glaciares.

 

  • El ingeniero hidráulico especializado en glaciología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Edson Ramírez, afirma que para 2050 siguiendo el ritmo del Calentamiento Global ya no quedarán rastros del Charquini.

 

  • Es importante que existan legislaciones que protejan los glaciares; en Argentina desde 2010 existe una ley que destina presupuesto y gestiona las actividades cercanas a los mismos, Chile y Perú avanzaron en propuestas similares. Bolivia, en cambio, carece de una Ley de Glaciares que establezca monitoreos y límites a la actividad turística.

 

Foto: Carlos Sánchez

¿Se puede salvar el Glaciar Charquini?

Johan Yugar, divulgador científico, quien sigue los reportes emitidos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), reafirma que hay rotunda contundencia de que los humanos son los causantes de la aceleración del calentamiento del planeta y que estos hechos son consecuencia del cambio climático.

Explica que, para que no continúe el detrimento de los glaciares, tendría que bajar la temperatura de la Tierra, aunque, aclara que, al tratarse de un fenómeno acumulativo, “si mañana dejáramos de emitir dióxido de carbono, todavía tendríamos al menos unos 10 años de calentamiento global”.

Por eso, hay que empezar a tomar medidas pronto, tanto locales como globales. El primer paso local, propone Ramírez, es elaborar una Ley de Glaciares en Bolivia, que contemple el monitoreo sistemático de las montañas y los límites de las actividades permitidas. “En el caso de Charquini, no se trata de prohibir rotundamente el turismo, sino de evaluar cómo sería la actividad con menor impacto”, aclara Ramírez.

Fotos: Carlos Sánchez

 

Este artículo es parte de COMUNIDAD PLANETA, un proyecto periodístico liderado por Periodistas por el Planeta (PxP) en América Latina. Si deseas conocer la historia, puedes hacer click aquí.