Cambio climático y salud en América Latina: qué revela el informe de The Lancet
Un informe para América Latina de la prestigiosa revista científica The Lancet advierte los impactos en la salud que ya está generando el cambio climático.
Un informe para América Latina de la prestigiosa revista científica The Lancet advierte los impactos en la salud que ya está generando el cambio climático.
Un informe para América Latina de la prestigiosa revista científica The Lancet advierte que el cambio climático ya está generando impactos concretos en la salud humana.
Desde el aumento de muertes por calor, hasta mayor riesgo de dengue, incendios y sequías prolongadas, el estudio arroja datos que explican cómo y por qué la región avanza demasiado lento en adaptación y que, no menor, las desigualdades sociales amplifican los daños.
El informe científico, llamado Cuenta Regresiva 2025 para América Latina, se realizó gracias a una colaboración que involucró a 25 instituciones académicas regionales y agencias de la ONU. Tras analizar indicadores de 17 países distintos -Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela-, llegaron a la conclusión de 3 ideas clave:
– La salud humana seguirá deteriorándose en el futuro debido a los efectos combinados del cambio climático
– Se debe priorizar una estrategia multinivel para reducir los riesgos climáticos, aumentar la resiliencia y abordar las desigualdades socioeconómicas existentes
– Los gobiernos necesitan tomar decisiones que conduzcan a la acción, la rendición de cuentas y el impacto en relación con el cambio climático y la salud
A partir de estos ejes, el informe muestra que el cambio climático no es una amenaza futura sino que forma parte del presente, y que ya está afectando la vida de millones de latinoamericanos.
2024, el año más cálido registrado y sus efectos: olas de calor, muertes y pérdidas económicas
El estudio parte de una realidad: el 2024 fue el año más cálido de la historia -es decir, desde que se tienen registros, hace 176 años-. Durante esos 12 meses -una tendencia que continuó en 2025-, la temperatura media global alcanzó valores récord y las olas de calor se volvieron más frecuentes, intensas y prolongadas.
Eso, advierte The Lancet, se traduce directamente en más internaciones, más estrés térmico y más muertes relacionadas con el calor, en especial entre los grupos más vulnerables, que son los bebés y los adultos mayores.
Según el reporte, la exposición a las olas de calor aumentó más de 450% en niños menores de un año, y en las personas mayores a 65 años fue mucho peor: aumentó más de 1000% -en relación a décadas anteriores-.
Como consecuencia, la mortalidad vinculada a esta variable se duplicó en los últimos años. Se estima que anualmente provoca unas 13.000 muertes en todo Latinoamérica.
En una relación lógica, el impacto repercute en daños económicos, con pérdidas millonarias producto de una capacidad laboral que se resiente cuando las temperaturas son extremas, afectando productividad e ingresos en los hogares. Se calcula un costo monetizado anual promedio de 855 millones de dólares a lo largo de la última década.

Créditos: Canva Pro
Impactos climáticos que incentivan enfermedades
El calor no es el único problema. The Lancet menciona la combinación de eventos climáticos, como las sequías prolongadas, incendios forestales e inundaciones extremas -toma los casos de la Amazonia y el Pantanal-, como un caldo de cultivo peligroso para la salud: deterioro de la calidad de aire por el humo, falta de agua potable, pérdida de viviendas, desplazamientos forzados y afectaciones a la salud mental.
El cambio climático, dice el informe, también modifica el comportamiento de enfermedades transmisibles. El estudio muestra que las condiciones climáticas actuales favorecen considerablemente la circulación del Aedes aegypti, conocido popularmente como dengue. Así, su posibilidad de transmisión aumenta.
Argentina, por ejemplo, atravesó en la temporada 2023-2024 una de las peores epidemias de dengue de los últimos años, con más de 270.000 casos registrados y 150 muertes.
Algo similar ocurre en zonas costeras, donde el aumento de la temperatura del mar genera un ambiente más propicio para la proliferación de bacterias.
Salud mental y crisis climática, el impacto menos visible
Si todos estos impactos ya se encuentran fuertemente invisibilizados, hay uno que lo sufre más todavía. La salud mental. Casi la mitad de la población latinoamericana expresa preocupación, ansiedad o estrés vinculados a las consecuencias del cambio climático en su modo de vida.
Los fenómenos climáticos generan pérdidas materiales y desplazamientos forzados. Una conjunción de factores que además provoca incertidumbre del futuro. El bienestar psicológico, entonces, se ve claramente afectado.
Quiénes son los más afectados por el cambio climático en la región
Siguiendo esta línea, un eje de análisis contempla que todas aquellas personas más expuestas a la virulencia de estos fenómenos no hacen más que profundizar su brecha social. Los sectores poblacionales con menores ingresos, que habitan viviendas precarias, sin acceso a refrigeración adecuada o que dependen de la quema de biomasa para cocinar, están más expuestos que otros a efectos sanitarios negativos.
Comunidades rurales aisladas, pueblos originarios o habitantes de zonas costeras vulnerables; sea cual sea el caso, la combinación de pobreza y crisis climática multiplica los riesgos.
Desigualdad de capacidades en la región
The Lancet también menciona un aspecto fundamental para entender la idiosincrasia de Latinoamérica, y tiene que ver con la capacidad de los países para enfrentar todos estos desafíos de adaptación, mitigación y transición climática.
En ese sentido, los sistemas de salud en 11 de los 17 países evaluados mostraron, en 2024, niveles altos o muy altos de capacidad de gestión de emergencias sanitarias. Pero 3 de ellos redujeron su calificación respecto de 2022, algo que arroja como conclusión la desigualdad al momento de abordarlas.
Por otro lado, el estudio detectó que los profesionales de la salud tampoco están recibiendo formación suficiente para afrontar la creciente demanda producto de todas estas causas.
The Lancet propone: “Los gobiernos latinoamericanos deberían priorizar el intercambio de conocimientos de forma autónoma, fortalecer la comunicación interna y planificar de forma concreta un cambio sostenido. Los grupos de trabajo multisectoriales con mandatos definidos y consideraciones financieras (…) así como los marcos legislativos que exigen evaluaciones y planes climáticos subnacionales (…), son ejemplos de medidas que pueden respaldar este cambio”.
Y añade: “Este enfoque integrador podría permitir a los gobiernos avanzar hacia una implementación concreta y medible de la adaptación sanitaria en todos los niveles. Lograr beneficios tangibles requiere financiamiento a largo plazo, capacidad técnica, una sólida cooperación regional y una mayor coordinación intersectorial”.
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