Calentamiento global: 2025 fue uno de los años más cálidos desde que se tiene registro
Hace 176 años que distintos organismos monitorean la temperatura del planeta, y las cifras demuestran que el calentamiento global continúa.
Hace 176 años que distintos organismos monitorean la temperatura del planeta, y las cifras demuestran que el calentamiento global continúa.
Se puede ir de punta a punta en el mapa y recorrer todos los continentes. De Oceanía a Europa, de América del Norte a América del Sur y luego Asia. Absolutamente todos están sufriendo algún impacto climático relacionado al calentamiento global de la Tierra.
La lucha para bajar las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global se condensó en el Acuerdo de París de 2015, donde los países firmantes se comprometieron a tomar acciones en pos de esta meta. Sin embargo, los últimos 11 años han sido los más cálidos desde que se tienen registros. Hace 176 años que distintos organismos monitorean la temperatura global del planeta, y las cifras nunca habían sido tan altas como las que comenzaron a aparecer desde 2015 hasta la actualidad.
Una década del Acuerdo de Paris
Fue en 2015, justamente, cuando se firmó el Acuerdo de París. Ocurrió en la Conferencia de las Partes número 21, la COP 21 (en noviembre pasado se llevó a cabo la COP 30, en Brasil), y en un tratado sin precedentes los 196 países que conforman la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático acordaron un objetivo común.
El objetivo es llevar a cabo todas las medidas necesarias para evitar que la temperatura media global aumente más de 2°C respecto de niveles pre industriales, procurando incluso que no supere los 1,5°C, ya que a partir de este último umbral comenzarían a producirse daños irreversibles en el planeta.
Pasaron 10 años del Acuerdo de París y la hoja de ruta muestra resultados positivos, con una transición energética (con América Latina como bastión clave) que ya se puso en marcha y datos empíricos que lo confirman.
Sin embargo, mientras las acciones, esfuerzos y medidas caminan a paso lento, los eventos climáticos zamarrean a los 196 países para dar cuenta de que el calentamiento global sacó varios kilómetros de distancia y no pretende desacelerar: los últimos tres años fueron los más cálidos, y 2025 se proyecta como el segundo o tercero jamás registrado.

Créditos: Brendan O Donnell – Unspalsh
El calentamiento global continúa en alza
Según alertó la Organización Meteorológica Mundial (OMM), las concentraciones de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera y el contenido calorífico de los océanos continuaron con su escalada a lo largo de este año, luego de haber tocado picos récord en 2024.
Celeste Saulo, secretaria general del organismo, fue tajante: “Esta insólita racha de altas temperaturas, combinada con el aumento récord de las concentraciones de gases de efecto invernadero del año pasado, deja claro que será prácticamente imposible limitar el calentamiento global a 1,5°C en los próximos años sin que las temperaturas superen transitoriamente ese umbral”.
Impactos climáticos más intensos y frecuentes
La tendencia cálida del planeta no es algo etéreo. Las consecuencias que deja el paulatino calentamiento global a lo largo de los años se pueden observar perfectamente en las olas de calor, cada vez más intensas y recurrentes. O en los incendios forestales (la OMM destaca los que ocurrieron en 2025 en zonas de Europa y América del Norte), que destruyen regiones verdes y arrasan con el hogar de miles personas, animales y toda biodiversidad que encuentran a su paso.
La lista continúa: sequías severas, lluvias torrenciales que provocan inundaciones (la OMM puntualiza en las que tuvieron lugar en África y Asia durante 2025) y el retroceso de glaciares. Las consecuencias desembocan en la salud, la seguridad alimentaria y la condición de vida de millones de personas.
António Guterres, secretario general de la ONU, advierte: “En cada año en que se supere el umbral de 1,5°C las economías se verán severamente afectadas, se exacerbarán las desigualdades y se producirán daños irreversibles. Debemos actuar ahora, con gran rapidez y a gran escala, para que el rebasamiento sea lo más pequeño y breve posible, para limitar al máximo la gravedad de sus consecuencias”.
El informe de la OMM ofrece algunos puntos clave sobre los cuales analizar un 2025 con eventos extremos y cifras que lo catapultan como uno de los más cálidos desde que se tienen registros.
Contenido calorífico de los océanos
La Tierra retiene con mucha velocidad el excedente de energía en forma de calor, que en un 90% termina por acumularse en el océano y calentar sus aguas. Un agua más caliente implica ecosistemas marinos vulnerados, pérdida de biodiversidad y, sobre todo, la disminución de una característica fundamental del océano: ser un sumidero de carbono. Como consecuencia, aumenta el nivel del mar y pone en riesgos comunidades que viven en sus costas, intensifican las tormentas y se resiente el hielo marino en regiones polares.
Elevación del nivel del mar
El aumento del nivel del mar ha sucumbido ante el cambio climático. Lejos en el tiempo quedaron los 2,1 mm. de incremento anual entre 1993 y 2002, para pasar a 4,1 mm. anuales entre 2016 y 2025.

Crédito: magdalena-kula-manchee – Unsplash
Hielo marino
El Ártico tocó mínimos históricos en marzo de 2025, cuando se registraron apenas 13,8 millones de km2 (su máximo de extensión anual), el valor más bajo desde que se tienen datos.
La Antártida no corrió mejor suerte. Apenas 17,9 millones de km2 como máximo de extensión anual, el tercer valor más bajo registrado.
Glaciares
En línea con los daños mencionados, lógicamente los glaciares también se vieron resentidos. El año hidrológico tomado del periodo 2023-24 fue el tercer año consecutivo de pérdida neta de masa, con un promedio de 450 gigatoneladas anuales menos, la mayor pérdida registrada desde 1950.
Gases de efecto invernadero
Si la acumulación de los gases como dióxido de carbono, metano y óxido nitroso en la atmósfera ya habían tocado picos históricos en 2024, la predicción es que para 2025 sigan in crescendo.
Energía renovable
Dado que en 2024 la demanda de energía aumentó un 4% con respecto a los últimos 29 años, el informe de la OMM hace hincapié en la necesidad de sistemas energéticos resilientes y flexibles para adaptarse a un clima cambiante.
“Resulta esencial integrar ciencia y datos climáticos en el conjunto de la cadena de valor del sector, desde la generación hasta la distribución, pasando por el despacho y la transmisión”, dice.
Además, la OMM hace hincapié en la trascendencia de los sistemas de alerta temprana que ayuden a anticipar los eventos climáticos. “Es más crucial que nunca”. El objetivo que estableció la ONU es que, para 2027, todos los países cuenten con este sistema. Por el momento, aunque un 40% de los países no lo tienen y aún queda camino por recorrer, sí ha crecido mucho: de 56 en 2011 a 119 en 2024.
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