10 años del Acuerdo de París: avances, retrocesos y tensiones globales
A lo largo de estos 10 años de adopción se han presentado altibajos y vaivenes para lograr el cumplimiento del Acuerdo de París.
A lo largo de estos 10 años de adopción se han presentado altibajos y vaivenes para lograr el cumplimiento del Acuerdo de París.
Se cumplen 10 años del Acuerdo de París. Un día como hoy, pero de 2015, la diplomacia mundial llegaba a un acuerdo inédito para iniciar un camino comprometido, sostenido y escalable en la protección del ambiente.
Qué es el Acuerdo de París y por qué marcó un antes y un después
El Acuerdo de París fue un punto de inflexión. Fue firmado en la COP 21 (Conferencia de las Partes número 21, el evento anual de negociación climática más importante ya que participan los 196 países que conforman la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático).
En aquella oportunidad, esos 196 países firmaron un tratado común que sentaba, por primera vez en la historia, un horizonte hacia el cual avanzar para enfrentar la crisis climática.
Si hasta entonces existían esfuerzos de adaptación al cambio climático, transición energética, financiamiento económico o reducción de gases de efecto invernadero, este nuevo pacto los encausaba en una meta común: reducir el calentamiento global.
El objetivo concreto del Acuerdo de París era (es) realizar todas las acciones necesarias para que la temperatura media global no supere los 2°C respecto de la era pre industrial, pero con la ambición de no superar siquiera los 1,5°C. A partir de esta última cifra, según los expertos, ya empezarán a aparecer daños irreversibles en el planeta.
Diez años después: avances, retrocesos y tensiones globales
Este tratado multilateral, jurídicamente vinculante (es decir, todos los firmantes tienen obligaciones legales de cumplirlo) estableció un horizonte. Marcó el sendero. En el transcurso hacia esa meta, a lo largo de estos 10 años los esfuerzos han presentado altibajos y vaivenes que obturaron un avance linealmente sostenido como se había pretendido.
Más allá de las complejidades locales propias de cada país, los conflictos globales también han influido fuertemente en el rumbo general. La pandemia del Covid-19 y la guerra entre Rusia y Ucrania, por caso, fueron dos eventos que sacudieron al planeta y así también al camino hacia la sostenibilidad.
La ciencia confirma que las acciones realizadas hasta ahora han mejorado sustancialmente el panorama, abandonando el futuro catastrófico de 4°C que se preveía y tocando picos de 2,5°C o 3°C. No obstante, la ciencia también es tajante. De mantener lo hecho hasta ahora, los esfuerzos serán insuficientes: hace falta más compromiso.

Créditos: naciones Unidas
Un planeta cada vez más caliente y los planes climáticos nacionales
Para cumplir con el Acuerdo de París, y para ordenar las estrategias climáticas, cada país establece su propio plan de acción conocido como NDC (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional). El plan de acción no es global, no es uno mismo para todos los países, sino que cada país elabora el suyo, con el compromiso de que esa NDC refleje una ambición progresiva y con la obligación de renovarla cada cinco años.
El Acuerdo de París plantea tres enfoques “no relacionados con el mercado, integrados, holísticos y equilibrados” para poder cumplir con las NDC:
a- Promover la ambición relativa a la mitigación y la adaptación
b- Aumentar la participación de los sectores público y privado en la aplicación de las contribuciones determinadas a nivel nacional
c- Ofrecer oportunidades para la coordinación de los instrumentos y los arreglos institucionales pertinentes
Varios países han logrado cumplir sus metas climáticas y otros tantos otros están cerca. El avance, aunque más lento que veloz, existe. El punto a no olvidar: no es suficiente.
A pesar del trabajo hecho, el presente muestra un aumento paulatino de la temperatura media global durante la última década. La NASA detalla que los últimos 10 años han sido los más cálidos desde que se tienen registros. El 2024 alcanzó cifras sin precedentes y 2025 continuó esa tendencia.
Por qué América Latina tiene un rol estratégico en la lucha contra el cambio climático
La región de América Latina, por supuesto, no está exenta. Sin embargo, es un enclave muy importante que puede marcar el camino a seguir. Su riquísima biodiversidad, con inmensas ecorregiones tales como la Amazonía, el Bosque Chiquitano, el Bosque Atlántico o el Chaco Americano, son zonas con un gran potencial de recursos.
Pero además, su bajo nivel de carbonización lo vuelve fundamental en la puja por la transición energética hacia energías renovables, la punta de lanza en la estrategia actual para reducir el calentamiento global.
El de los combustibles fósiles es hoy uno de los terrenos que más en disputa se encuentra. A pesar de ser una industria históricamente fuerte con actores de peso, el nuevo paradigma ya se ganó su lugar en la mesa: la inversión mundial en energías limpias ya supera la de los combustibles fósiles.
China es el país que encabeza ese avance muy por encima del resto. Incluso los países del Golfo Pérsico, grandes productores de petróleo, han empezado a diversificar su matriz energética.
América Latina también dio pasos muy importantes y la actualidad arroja datos alentadores hacia el futuro. Tiene niveles relativamente bajos de emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con otras regiones, además de superar el promedio global de la producción de energía eólica.
La energía hidroeléctrica, por su parte, representa más del 40% de la generación total de energía. Sumando estas dos más la solar, América Latina genera solo el 5% de las emisiones energéticas acumuladas. Un potencial enorme.
La CO30, el financiamiento y un 2026 con ajustes
En esa línea, la COP30 volvió a poner la vidriera en el continente. Realizada en Belén, Brasil, la Conferencia de las Partes de 2025 fue un impulso para destacar a Latinoamérica como un actor importante. Una oportunidad para reforzar, además, la necesidad de financiamiento.
Ninguno de los esfuerzos climáticos encontrará cauce si, detrás de ellos, no existe soporte económico para llevarlos a cabo. Ese ha sido uno de los temas claves de la COP30; esa es una de las mayores demandas de los países en desarrollo. Apoyo financiero para acompañar la transición, entendiendo que su impacto ambiental negativo es significativamente menor que el de las grandes potencias, habida cuenta de que tampoco cuentan con recursos suficientes para adaptarse a los nuevos requerimientos ni a los fenómenos climáticos cada vez más amenazantes.
De cara al futuro, los países firmantes del tratado saben que para el 2026 las emisiones de gases a nivel mundial deben disminuir un 45% en relación al 2010.
Tendrán un marco regulatorio nuevo. El emblemático fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que a mediados de año reconoció legalmente a la naturaleza como sujeto de derechos, y también reconoció el derecho de los seres humanos a tener un clima seguro.
El Acuerdo de París inaugura una nueva década. A partir de la COP30, los países establecieron nuevas NDC con nuevos objetivos progresivos, pero la meta es siempre la misma: para 2050, haber eliminado por completo las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el planeta.
Para más información, invitamos a visitar el sitio creado por la organización Periodistas por el Planeta, “De París a hoy” que contiene gráficos y cifras sobre los avances de estos primeros 10 años.
Otras publicaciones recientes
Las energías renovables se convirtieron en la fuerza impulsora del sector eléctrico en 2025
Durante los primeros trimestres de 2025 las energías renovables abastecieron la demanda de electricidad de todo el planeta.
Incendios forestales en Chile: devastación ambiental en medio de la crisis climática
En enero de 2026, los incendios forestales en Chile han cobrado vidas humanas y están dejando un profundo impacto ambiental.




